martes, enero 19, 2021

La inseguridad es intocable en el metro

Zulvyn Diaz

Luego de terminar su jornada laboral, Guillermo Torres caminó hasta la estación del metro de Altamira y se dirigió hasta la de Plaza Venezuela para ir a su casa. El vagón, que carecía de aire acondicionado, estaba abarrotado y demandaba la proximidad obligada entre los usuarios. La ocasión fue aprovechada por una mujer, a la que Torres describió como “no mayor de 20 años”, que se acercó y con gran pericia, le sustrajo teléfono celular del bolsillo. Él se percató de lo ocurrido y aunque pudo ver a la ladrona cuando cometía la fechoría, los funcionarios no encontraron el objeto producto del hurto entre sus pertenecías y la dejaron ir.

Esta historia se repite a diario en diferentes estaciones del Sistema Metro de la Ciudad Capital. El sargento Montoya, de la Unidad Especial de la Guardia Nacional Bolivariana, en Cotiza, destacado en la estación La Hoyada, señaló que lo anterior se debe a técnicas desarrolladas por los delincuentes para cometer la fechoría y librarse de los cargos. Explicó que esta modalidad que ha tomado auge en los últimos años, supone la actuación conjunta de cinco delincuentes proximadamente, quienes ingresan en tres vagones continuos y se ubican de manera estratégica. Una vez que el objeto de valor es sustraído, pasa por las manos de los integrantes del grupo de hampones hasta que “desaparece”, indicó el sargento.

Detalló que a diario reciben más de 20 reportes de hurtos, pero las denuncias formales son menos de tres a la semana. Aseguró que mujeres menores de 20 años de edad son con frecuencia las autoras. La situación ocurre con regularidad, pese a que funcionarios de la GNB resguardan 10 estaciones del sistema de transporte. El resto está a cargo de la Policía Nacional Bolivariana.

El mejor del mundo. Para el año 1991, el Metro de Caracas era reconocido como el sistema más limpio y ordenado del mundo. Contaba con una estructura de seguridad integrada por la Guardia Patrimonial, la Operativa y la Física propia del sistema, apo- yada en la tecnología. En la actualidad, la inseguridad, la falta de trenes y la ausencia de mantenimiento de infraestructura y maquinaria convirtieron al sistema de trans- porte capitalino más importante en un caos y nicho de inseguridad, aseguró Ricardo Sansone, coordinador de Familia Metro. Agregó que el delito más común es el hurto y se ha incrementado considerablemente. Dijo que el aumento se debe a distintos factores entre los que destacan el fracaso de las políticas de seguridad implementadas, que buscan solventar la situación, pero que “se han apoyado en grupos de milicianos, guardias y policías que carecen de entrenamiento adecuado, propio del personal del Metro”, además de la falta de acondicionamiento de las estaciones, que no cubren las demandas y necesidades de los usuarios. Si no hay trenes suficientes, se abarrotan las estaciones en todas sus áreas, lo que genera congestión y las condiciones adecuadas para la ejecución de la falta, acotó. Aseguró que el tipo del delito varía según el área en el que se encuentre la potencial víctima. Dentro de los vagones y en las filas para acceder a las escaleras de salida impera el hurto, mientras que en las áreas libres que abarca desde las escaleras de acceso hasta el torniquete, se producen los arrebatones. En el exterior de la estación el riesgo es mucho mayor debido a la falta de iluminación que algunas estaciones presentan.

Sansone recalcó que en el 2018 la cifra de registro de los “clave 1”, que es el código con el que denominan los suicidios, tuvo un importante incremento, lo mismo que los hurtos. Sin embargo, el coordinador aseguró que las denuncias de los usuarios ante el personal operativo del sistema, se registran como “extravío” para disminuir las cifras del delito.

Las más peligrosas. Funcionarios, usuarios y empleados del sistema indicaron cuáles son las estaciones que más peligro representan para la ciudadanía.

De la línea 1 están Plaza Venezuela, por ser zona de confluencia de todas las líneas, seguida de Chacaíto, Petare, Capitolio, Chacao y La Hoyada. De la línea 2 son Capuchino, El Silencio y Artigas. Para los usuarios de la línea 3 del metro de Caracas, La Rinconada, Bandera y El Valle representan mayor riesgo que el resto de ese tramo, mientras que en la línea 4, las estaciones Teatros y Zona Rental se apuntaron como “las peores”. Las estaciones de Carapita, Antímano y Mamera representan un peligro más alto, debido a la proximidad que hay entre estas y barriadas cercanas, que permiten a los malhechores delinquir y huir sin problemas.

019-01-12

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