viernes, marzo 5, 2021

Mons. Rafael Conde, Obispo Emérito de Maracay falleció a la edad de 77 años

La mañana de hoy, jueves 10 de diciembre de 2020, ha partido a la Casa del Padre,
el Excmo. Mons. Rafael Ramón Conde Alfonzo, Obispo Emérito de la Diócesis de Maracay.

Mons. Rafael Conde nació el 13 de julio de 1943 en Caracas. Allí ingresó al Seminario menor.

A los 12 años de edad, graduándose como bachiller en humanidades. A continuación inicia sus estudios en el Seminario Mayor “Santa Rosa de Lima” de Caracas, en donde realizó sus estudios de filosofía y teología.

En 1967, tras su ordenación diaconal, fue enviado a Roma, donde obtuvo la licenciatura en Derecho Canónico en la Pontificia Universidad Gregoriana.

El 08 de diciembre del año 1968 fue ordenado sacerdote. Por imposición de manos y oración consecratoria del entonces Arzobispo de Caracas, Cardenal José Humberto Quintero, primer Cardenal de Venezuela.

Incardinado a la Arquidiócesis de Caracas, desempeñó diversas funciones, entre ellas, fue Vicerrector del Seminario San José en El Hatillo, profesor de Derecho Canónico en el mismo Seminario. Canciller de la Curia Arquidiocesana, Notario del Tribunal eclesiástico. Deán de la Iglesia Catedral de Caracas, miembro de la Comisión Nacional de Codificación; Vicario Judicial del Tribunal eclesiástico y miembro del Colegio de consultores y Consejo Presbiteral.

El 02 de diciembre de 1995 es nombrado Obispo auxiliar de Caracas. Recibió su ordenación episcopal en la Basílica San Pedro en Roma, el 06 de enero de 1996, teniendo como ordenante principal al Papa Juan Pablo II, ahora Santo. Más tarde, el 21 de agosto de 1997, fue nombrado Obispo Coadjutor de la Diócesis de La Guaira. Fue también Obispo de la Diócesis de Margarita, recibiendo su nombramiento el 8 de marzo de 1999.

El 12 de febrero de 2008 fue nombrado Obispo de la Diócesis de Maracay y el 13 de julio de 2018 presentó su renuncia al cumplir los 75 años de edad, en cumplimiento con lo establecido en el Códigode Derecho Canónico.

Su lema episcopal fue “Siempre alegres en el Señor”, el cual orientó sus años de servicio a la Iglesia como Obispo. En el día de su fallecimiento, este lema tomado de la cita bíblica Flp. 4,4, es para quienes le conocieron, un recordatorio de la Esperanza y la alegría cristiana que encuentra su fundamento en la certeza de la Vida Eterna.

Prensa CEV

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