viernes, marzo 5, 2021

Pasta, pizzas y chocolates: así podía pagar el Nápoles a Maradona

Pasta, pizzas y chocolates era la forma en la que podía costear el Nápoles un fichaje como el de Diego Armando Maradona, en 1984, antes de la industralización del fútbol.

Un fichaje como el del argentino por el Nápoles, que cambió para siempre la historia del club napolitano, tendría en la actualidad un «potencial económico brutal». Tanto para el astro, fallecido la semana pasada a los sesenta años, como para el club napolitano. Aunque en el fútbol industrializado de hoy sería «imposible de repetir».

Así lo reconoce en una entrevista con EFE el escritor y experto en industria del deporte Marco Bellinazzo. Quien destaca como el matrimonio entre Maradona y el Nápoles se produjo justo antes de que el fútbol entrara en su «era de industrialización».

«Pensemos en lo que sería Maradona con el efecto del primer ‘Scudetto’ ganado con el Nápoles (1987), el de su Mundial (1986). Es inestimable el efecto económico que él generaría y del que beneficiaría él mismo y su club», asegura Bellinazzo a EFE.

«Pero en ese momento todavía no había este desarrollo industrial del fútbol», subraya el escritor y periodista italiano.

¿Como pagar el sueldo de Maradona antes de la explosión de la TV?

En los años 80, en el fútbol italiano todavía no existía un concepto desarrollado de derechos televisivos. Que, en la actualidad, son un elemento fundamental para las cajas de los clubes, y tampoco de los patrocinadores.

El Nápoles, entonces presidido por Corrado Ferlaino, ganaba poco más del equivalente de un millón de euros por los derechos televisivos. Y estos, unidos al dinero conseguido gracias a los patrocinadores, no eran suficientes para cubrir los gastos de gestión. Además, el pago de los sueldos de los jugadores, que en el caso del cuadro napolitano rozaban los quince millones de euros anuales.

Durante la gloriosa etapa napolitana de Maradona, acabada con dos títulos ligueros (1987 y 1990), una Copa Italia (1987). Una Copa UEFA (1989) y una Supercopa italiana (1990), el Nápoles tuvo como patrocinadores a Cirio (1984-1985). Luego, un trienio con Buitoni (1985-1988) y otro trienio con Mars (1988-1991).

La camiseta tuvo marca «Lineatime» en el curso 1984-1985 antes de pasar a la italiana «NR». En aquel entonces muy difundida entre los clubes de la Serie A, para los años siguientes. Sin embargo, los ingresos conseguidos por el club no son de ninguna manera comparables con los que tendría en la actualidad.

«La de Maradona fue la última fase de un fútbol ‘preindustrial’. Hoy en día solo con su presencia en el club multiplicaría como mínimo por dos los negocios del equipo, pensando en valor de entradas, patrocinadores», explica Bellinazzo.

«El Barcelona, por ejemplo, cuando empezó la era Messi, facturaba 150 o 200 millones de euros, como lo que hace el Nápoles en la actualidad. Ahora, tras quince años de Messi, llegó a superar los 700 millones y, sin pandemia, iba camino de alcanzar los 1.000 millones», agrega.

Es por esto que, en tono jocoso, se asegura que la pasta, pizzas y chocolates eran las únicas formas de recaudar fondos para subsanar el coste del fichaje de «El Pelusa».

Y es que el Nápoles fichó a Maradona desde el Barcelona por la cantidad entonces récord de 7.5 millones de dólares. Esto lo hizo posible contando con la ayuda del Banco de Nápoles. Que ofreció las garantías al club de Ferlaino para cerrar una operación que, de no ser así, sería imposible.

Maradona, que apreciaba al Nápoles ya desde el comienzo de su carrera en Argentinos Juniors y que también había aceptado una opción de compra para el cuadro sureño en 1978 que, finalmente, no se concretó, tuvo también un papel importante para cerrar ese histórico matrimonio en 1984.

«Con 23 años, Maradona tuvo un valor de mercado de 7,5 u 8 millones de dólares, en 1984. Era un precio muy alto también para ese Nápoles. En este mercado no sería posible, ningún jugador de elite, a los 23 años, elegiría ir a un equipo que nunca ha ganado nada, más débil, y sin ganar más dinero. Nunca pasaría en este fútbol», dijo.

El homenaje de Messi, de un valor incalculable

El enorme legado dejado por Diego a nivel deportivo y social sigue teniendo un potencial económico tremendo, incluso después de su fallecimiento de la semana pasada que conmocionó al mundo.

Una prueba de eso se vio el pasado domingo cuando el argentino Lionel Messi le dedicó su gol contra el Osasuna quitándose la camiseta del Barcelona y mostrando una elástica número 10 de Diego en su etapa en el Newell’s Old Boys argentino.

Esa camiseta, de marca Adidas y patrocinador Yamaha, ha tenido un enorme impacto mediático, que también sorprendió a la marca de motociclismo japonesa.

«No se puede calcular en dinero lo que una acción como la de Messi habría costado porque hubiera sido imposible plantearla. De hecho, lo mejor que tiene la acción es la espontaneidad de cómo Messi la ha hecho y que no deja de ser un ‘branded content’ para Yamaha, ya que no es una acción publicitaria buscada, sino que el logotipo por casualidad forma parte de esa camiseta», indican a EFE fuentes de la marca japonesa.

También el Newell’s Old Boys puso a la venta el último miércoles réplicas de la camiseta del equipo que Diego Maradona usó en 1993 cuando jugaba en el club y que Lionel Messi utilizó el pasado domingo en el Barcelona-Osasuna.

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SourceEFE
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