jueves, marzo 4, 2021

Ronaldo y Romario discrepan sobre legado que Mundial dejará a Brasil

Los ex futbolistas brasileños Ronaldo «Fenómeno», de 36 años, y Romario, de 47, plantearon diferencias en relación al legado que le dejará a Brasil la organización del Mundial de fútbol de 2014 en artículos escritos por ambos a pedido del diario «Folha de Sao Paulo».

Para Ronaldo, quien integra el comité organizador del evento (COL), el hecho de que el país esté «reformando aeropuertos, mejorando su infraestructura hotelera, acelerando obras de movilidad urbana y construyendo o renovando 12 estadios según los criterios de calidad internacional» ya es un legado en sí.

«Eso ya es un legado y está por todos lados. Más trabajo para la población -sólo en los estadios son casi 30.000 nuevos empleos-, capacitación profesional, aceleración de obras públicas que tal vez sólo ocurrirían de aquí a unos años, mejoras de los centros de entrenamiento, entre tantos otros progresos», destacó el máximo artillero de la historia de los mundiales.

La evaluación, en tanto, es opuesta a la del «bajito», actual diputado federal: «Organizar un Mundial es una rara oportunidad de estimular la economía, impulsar el turismo, mejorar la formación de personas y perfeccionoar la infraestrutura (…) y analizando ese conjunto de acciones, es fácil llegar a la conclusión de que Brasil no aprovechará todo el potencial de un Mundial».

«No se trata de pesimismo gratuito» aclara Romario. «Es realismo puro de quien vive el día a día de las grandes ciudades. ¡Imagienen que durante el Mundial todos nuestros problemas estructurales se vean agravados por el flujo de millones de personas!», arremete.

Romario recuerda los atrasos en «innumerables» obras, lo cual encareció el costo del Mundial en «3.500 millones de reales (1.750 millones de dólares)», y enumera las cosas que se podrían hacer con ese dinero.

«En 2010, el entonces presidente (Luiz Inacio) Lula (da Silva) anunció la construcción de 141 nuevas escuelas federales de educación profesional a un costo total de 1.100 millones de reales (550 millones de dólares). Los 3.500 millones de reales que se agregaron al valor total del Mundial daría, por tanto, para construir casi 500 nuevas escuelas técnicas en Brasil», evaluó.

En contrapartida, Ronaldo cita un estudio de la consultora Ernst&Young Terco, que «demuestra que el movimiento económico del Mundial es cerca de cinco veces mayor al de toda la inversión pública hecha para el evento. Los números están ahí para quien aún no los vio», subrayó.

Romario destaca, empero, que «el exceso de gastos no es el peor de los escenarios», puesto que «casi todas las obras de transporte están atrasadas, la inauguración de algunas, incluso, ya fue aplazada para recién después del Mundial y otras fueron canceladas.».

También señala otros problemas «de poca visibilidad» pero «de gran impacto social», como los traslados involuntarios de comunidades hacia otros lugares para dar lugar a obras de infraestructura y el no cumplimiento por parte de los estadios que recibirán partidos de la ley que exige el cuatro por ciento de las localidades para discapacitados, entre otros.

Más optimista, Ronaldo considera que además de los beneficios que a su entender el Mundial le dejará al país será «el poner a Brasil en el mapa de los grandes destinos. (El Mundial) mejorará la autoestima de los brasileños, va a traer cambio de mentalidad». «Podemos, sí, organizar el Mundial. Sí, y es bueno para Brasil y los brasileños» concluye Ronaldo.

La conclusión de Romario, en tanto, es diametralmente opuesta: «Puedo afirmar con convicción que un país sólo es bueno para los turistas y antes es bueno para su propio pueblo». «Actualmente no puedo prever ningún problemas que haga inviable el evento, pero estoy seguro de que los brasileños quedarán decepcionados al ver perdida una óptima oportunidad de convertir este país en un lugar mejor para vivir». /DPA

 
(MM)
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