miércoles, marzo 3, 2021

Arabia Saudí condenan a 5 años de cárcel a defensora de los derechos de la mujer

Un tribunal antiterrorista de Arabia Saudí ha condenado este lunes a cinco años y ocho meses de prisión a la activista Loujain al Hathloul. Por intentar cambiar el sistema político del reino y promover una agenda extranjera usando internet, según informan los medios locales. Aunque la pena está por debajo de los 20 años que pedía el fiscal. Resulta un duro castigo para una joven cuyo único delito es haber defendido el derecho de las mujeres a conducir. Y el fin del sistema de tutela masculina. La semana pasada, un tribunal ordinario desestimó su denuncia de torturas “por falta de pruebas”.

Loujain, de 31 años, fue detenida junto con otra docena de activistas en mayo 2018. Unos días antes de que se levantara la prohibición de conducir, por la que ella había hecho campaña. Desde entonces, su encarcelamiento y juicio fueron objeto de numerosas críticas. Tanto organismos internacionales de derechos como destacados políticos occidentales habían pedido a Arabia Saudí que las dejara en libertad. No está claro hasta qué punto esa presión haya podido influir en una pena menor de los 20 años que pedía el fiscal.

La sentencia incluye la suspensión de 34 meses del castigo “en atención a sus condiciones”. Lo que parece una referencia a su delicado estado de salud. Después de la huelga de hambre que llevó a cabo el pasado noviembre para reclamar que le permitieran comunicarse con su familia. Descontado el tiempo que ha pasado en prisión preventiva, eso significa que Loujain podría quedar en libertad el próximo marzo.

Sin embargo, esa suspensión “se considerará nula en el caso de que la procesada cometa cualquier crimen en los próximos tres años”, según recoge la web del diario Okaz. Es una fórmula que los regímenes autoritarios utiliza para “mantener a las activistas calladas e inactivas”, según explicaba recientemente a EL PAÍS Sussan Tahmasebi, cofundadora y directora de Femena.

Llama la atención que el juez ha permitido la presencia de medios locales en la sesión final del juicio que hasta ahora se había celebrado a puerta cerrada. La defensa de Loujain, que llevan a cabo sus padres, dispone ahora de 30 días para apelar o pedir aclaraciones.

“A la vista de sentencias anteriores contra presos de conciencia, el veredicto era previsible. Pero para nosotros Loujain es inocente y el veredicto injusto, basado en acusaciones falsas, no significa nada”, ha sido la primera reacción de la campaña saudí en defensa de las activistas detenidas.

Entre las acusaciones que motivaron el traslado de su caso de la justicia ordinaria al Tribunal Penal Especializado. Se mencionaban haber “solicitado un trabajo en Naciones Unidas”, mantenido contacto con las organizaciones de defensa de derechos Amnistía Internacional y Human Rights Watch. Y hacer campaña para el fin del sistema de tutela masculina. Que reduce a las saudíes a eternas menores de edad dependientes de la aprobación de un varón de su familia.

Sin embargo, poco después de su detención una campaña en la prensa local acusó de “traidoras” a Al Hathloul y al resto de las activistas detenidas. El propio heredero y gobernante de hecho de Arabia Saudí, el príncipe Mohamed Bin Salmán, sugirió que se trataba de espías en una entrevista con la agencia Bloomberg, pocos meses después. Más recientemente, el ministro de Estado de Asuntos Exteriores, Adel al Jubeir, les acusó de haber “recibido fondos de Gobiernos extranjeros hostiles”.

Ante el tribunal terrorista, la fiscalía mencionó en su acusación que Loujain había recibido “apoyo financiero de una organización exterior para visitar asociaciones de derechos y conferencias con el objetivo de hablar sobre el estatuto de las mujeres saudíes”. Dicho apoyo consistió, según admitió la propia interesada, en el billete de avión y un estipendio de 50 euros diarios para acudir a un cursillo de ciberseguridad en España, facilitados por la Federación Internacional de Derechos Humanos con sede en Francia.

Varias de las activistas detenidas denunciaron el año pasado, cuando se inició el juicio ante un tribunal ordinario, que habían sido objeto de maltrato y torturas. Loujain contó a su familia que a ella y a otras dos mujeres las sacaron de la cárcel y las trasladaron a un edificio cercano conocido como el hotel, donde las torturaron. Su hermana Alia, que vive en Bruselas, relató que el maltrato incluyó golpes, descargas eléctricas y falsos ahogamientos (waterboarding) y se prolongó entre mayo y agosto de 2018.

Loujain presentó una denuncia por malos tratos. Sin embargo, la fiscalía desestimó esa acusación la semana pasada porque concluyó que sólo estaba basada en sus declaraciones y no había podido identificar a los responsables por encontrarse con los ojos tapados. A su petición de las grabaciones de seguridad, la respuesta fue que no estaban disponibles porque “se borran automáticamente después de 40 días”.Se adhiere a los criterios de

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