lunes, junio 21, 2021

Sindicatos colombianos a Duque: no negociaremos hasta tener «garantías»

Durante décadas Colombia ha tenido conflictos con grupos violentos fronterizos, la policía nacional lucha en primera línea, con tanques y helicópteros para combatir a los guerrilleros y destruir laboratorios de drogas.

Esa institución policial creada para la guerra, ahora ha encontrado un nuevo frente, en las calles colombianas, donde la policía ha sido acusada de tratar a los manifestantes civiles como enemigos del campo de batalla.

De esta manera, la estabilidad en los últimos tiempos del país sudamericano ha ido cambiando. Por primera vez en décadas los obreros, campesinos, indígenas y estudiantes se organizaron para protestar.

Paro Nacional

El inicio del paro nacional el pasado 28 de abril, debido a la molestia por una propuesta de reforma tributaria relacionada con la pandemia, ahora se ha transformado en un grito colectivo de indignación por las acciones de la policía nacional del país. Los oficiales han golpeado, detenido y matado a manifestantes en los últimos días y han abierto fuego contra manifestaciones pacíficas y lanzado latas de gas lacrimógeno desde vehículos blindados, según más de una decena de denuncias recibidas por la Defensoría del Pueblo.

Al MENOS 42 PERSONAS HAN MUERTO, SEGÚN LA DEFENSORÍA DEL pueblo. FOTO: EFE

Sindicatos no negociarán hasta tanto no existan «garantías

En un inicio los manifestantes exigieron al Gobierno Nacional el retiro de la reforma tributaria, pues consideraban que el proyecto de ley afectaba directamente a los colombianos más vulnerables y con menos recursos. Ante la queja de los colombianos, el presidente Iván Duque se vio en la obligación de dar de baja el texto que había sido radicado en el Congreso de la República.

Posteriormente, se pidió la dimisión del entonces ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, la queja también fue recibida por el Gobierno y llevó a la renuncia inmediata del exfuncionario. Ahora, el Comité Nacional del Paro ha presentado un pliego de peticiones con el que quiere negociar. No obstante, durante la primera reunión entre el presidente y los voceros del Comité no se llegó a ningún acuerdo y los sindicatos manifestaron que no negociarán hasta tanto no existan «garantías».

Peticiones concretas

Pese a que Duque retiró la reforma fiscal, principal motivo de las protestas, las movilizaciones de los jóvenes centran sus peticiones en que el gobierno debe buscar mecanismos para ofrecerles verdaderas oportunidades de trabajo, educación, que cese la brutalidad policial y que se retire del Congreso un intento de reformar la salud, entre muchas otras demandas que se escuchan en las calles.

El presidente, tras repetidos llamados de que acudiese a la ciudad de Cali, epicentro de las protestas, hizo una visita relámpago de cuatro horas para reunirse con las autoridades locales, aunque no se reunió con ningún protestante o visitó los barrios más afectados por las protestas.

IVÁN DUQUE, PRESIDENTE DE COLOMBIA. FOTO: EFE

Allí el jefe de Estado pidió, una vez más, que se levanten los bloqueos que los protestantes han puesto en las salidas y entradas de la ciudad -y de otras localidades del país- y que los indígenas del suroeste del país regresen a sus resguardos «para evitar confrontaciones».

La visita se produjo luego de 12 días de protestas, con graves disturbios, episodios de saqueos y brutales escenas de violencia policial, y después de que varios supuestos civiles armados comenzaran a disparar contra la marcha indígena a las afueras de la ciudad, dejando a ocho guardias indígenas heridos.

MARCHA DE LOS INDÍGENAS. FOTO: EFE

Exigencias

El Comité de Paro resume las exigencias de la siguiente manera: Retiro del proyecto de la reforma a la salud, que contempla privatizaciones, y fortalecimiento de una masiva vacunación. Renta básica de por lo menos un salario mínimo legal mensual y defensa de la producción nacional.

«Es algo que está en el sentir del pueblo» explicó a Efe el presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), Francisco Maltés, miembro del Comité Nacional del Paro, quien agregó que son necesarios los subsidios a las micro, pequeña y mediana empresas; una política que defienda la soberanía y seguridad alimentaria y matrícula cero para los estudiantes universitarios y el cese de la violencia policial contra las manifestaciones pacíficas.

PROTESTAS EN COLOMBIA. FOTO: EFE

Por su lado, el Gobierno plantea para las mesa de negociación asuntos como vacunación masiva, reactivación segura, no violencia, protección a los más vulnerables, estabilización de las finanzas públicas y matrícula cero.

Las temáticas parecen coincidir y ahora se espera que las partes logren sentarse y llegar a acuerdos para sacar al país de esta crisis, la peor en el Gobierno de Duque y una de las más difíciles de Colombia en tiempos recientes.

Además, el Gobierno anunció que está dispuesto a «negociar» con el Comité de Paro, que exige una «negociación» y no un «diálogo».

Este miércoles, cuando se cumplan dos semanas de un 28 de abril que ya hizo historia, está convocada una nueva marcha.

Ante el carácter inédito del presente, resulta difícil predecir qué puede pasar. Pero, tras conversarlo con analistas de varios sectores, BBC Mundo explica tres posibles escenarios.

Estos son los 3 escenarios que enfrenta el país tras la ola de movilizaciones, según expertos

1. Negocian algo, en el fondo todo sigue igual y las protestas se terminan desgastando

El escenario más probable, según las fuentes consultadas, es que todo siga más o menos igual con una lenta tendencia hacia el desescalamiento de la violencia.

«Yo creo que vamos a ver una combinación de represión con pañitos de agua tibia«, dice la politóloga Sandra Borda.

«Cuando usted no tiene tejido social, cuando usted tiene partes tan estructuralmente diferentes que no confían entre sí y que nunca se han sentado a dialogar, lo mejor que usted puede sacar de una negociación es una solución temporal», añade la autora de Parar para avanzar, un libro sobre el Paro.

«Pero, como esto no permite soluciones de fondo, pronto volverá la gente a la calle«, concluye la analista y columnista.

Colombia
Pie de foto,Por primera vez en décadas los obreros, campesinos, indígenas y estudiantes se organizaron para protestar al tiempo.

El petitorio del comité del Paro es largo, ambicioso y costoso. Implica cambios en la estructura del Estado y en el plan de gobierno de Duque. Eso parece imposible de concretarse.

Pero existen «pañitos de agua tibia», o soluciones temporales. Por ejemplo: bajarles el costo a peajes y regularizar tarifas de contratación para camioneros; crear incentivos para el ingreso a la universidad privada; lanzar subsidios a microempresas y campesinos; promover mecanismos de transparencia para investigar abusos policiales.

En lo que se refiere a la reforma tributaria los economistas esperan que se apruebe una ley poco ambiciosa, pero que contente a una mayoría suficiente para aprobarla y salir del embrollo fiscal que asusta a los mercados.

Con anuncios que vayan en esta línea no se atacan, al menos con ambición, los problemas que inspiran la protesta social: la desigualdad económica y social, la militarización de la policía y la falta de resultados del acuerdo de paz con la guerrilla.

Vehículo incinerado
Pie de foto,Las protestas han dejado grandes destrozos.

Y la protesta, en este escenario, se reduce por el mero desgaste: «Lo más probable es que la negociación no se dé sobre la mesa, sino en la calle y bajo parámetros como el abastecimiento de alimentos y gasolina», dice Jorge Restrepo, director del CERAC, un centro de estudios sobre violencia.

«En ese escenario es derrotado el que más errores cometa, sean los manifestantes perdiendo el apoyo de la gente por los constantes cierres y afectaciones al abastecimiento; o sea el gobierno, por la represión policial y el abuso de fuerza», explica.

Un escenario en el que Colombia sigue siendo el mismo país, pero con una herida más profunda que en cualquier momento vuelve a generar dolor.

2. No logran consensos y se profundiza la violencia

Hay un escenario peor que el anterior: que Colombia entra en una espiral más violenta que la actual en la que el abuso de la autoridad de las fuerza pública se conjuga con pequeños ejércitos civiles que luchan por sus intereses ante un Estado ausente.

Choques entre manifestantes y policías en Colombia.
Pie de foto,La ola de protestas he derivado en fuertes choques entre manifestantes y policías.

Enzo Álvarez, un líder social que ha vivido esta crisis de primera mano, cree que esto es un escenario factible: «La derecha y los empresarios se empiezan a armar, consiguen reservistas y aumentan aún más las contradicciones en base a cuestiones de raza, de estigmatización, de odio».

En algunas zonas de Cali, la resistencia ya se ha convertido en una forma de vida: organizan el abastecimiento, tienen articulación con pandillas, son apoyados por población local y deciden quién pasa o no por tal calle.

Para evitar eso, coinciden los expertos, se necesita de políticos creíbles y creativos.

Pero Álvaro Leyva, un veterano político conservador experto en resolución de conflictos, lo duda: «No veo que estén las figuras necesarias actuando con esa diligencia. No están en la calle, con la gente. Van a terminar usando a la fuerza pública para reprimir y vamos a quedar ante una colisión de violencia».

El exministro añade: «Cuando se desborda una situación como esta, las necesidades se satisfacen través de la violencia, no solo matando sino también saqueando».

El también excandidato presidencial, que ha participado en varias mesas de negociación del Estado con grupos armados, ha llegado a promover un adelanto de las elecciones para evitar este escenario.

«La situación es muy grave y estamos en manos de figuras menores«, concluye.

CAI vanzalizado en Cali.
Pie de foto,Los CAI han sido atacados y vandalizados en varias ciudades de Colombia.

3. Negocian lo fundamental y baja la tensión

El menos probable de los escenarios, según los analistas, es el más positivo para el país: uno en el que los diferentes sectores logran llegar a consensos sobre lo fundamental, generan confianza entre la población y la violencia pasa a ser cuestión del pasado.

Álvarez, que conoce las demandas de los manifestantes, explica: «Para que se detenga de verdad la violencia tendría que haber un diálogo abierto en los lugares más afectados por la crisis y por la violencia policial».

«El gobierno tendría que pedir perdón, sacar a las fuerzas armadas de las calles y ofrecer programas de inclusión social, sobre todo en el tema de educación (…) Así creo que le gente le bajaría un poco a la rabia desatada que tienen porque les mataron al vecino o al amigo», indica.

Restrepo asegura que este sería un escenario en el que el gobierno da un giro, sorprende y gana la partida: «Que se aceptan los abusos, que se lancen investigaciones transparentes, que se estructure mejor la respuesta de la policía a las protestas y que se renuncie a adelantar reformas propias para abrir un diálogo nacional que genere consensos sobre otras reformas«.

POLICÍA DE COLOMBIA. FOTO: EFE

El analista le da a este escenario una «probabilidad media, porque el gobierno es propenso a cometer errores, sobre todo a través del uso de la fuerza, y el Comité del Paro es demasiado radical y eso impide los consensos».

Al presidente Duque le queda poco más de un año de gobierno. Las elecciones son en mayo de 2022. De aquí allá el país puede seguir como va, hundirse en una violencia peor o entrar en una campaña de concertación sobre lo fundamental que impida la violencia y cambie el país.

Probablemente nadie habría podido imaginarse que eso iba a estar en juego en el último año de Iván Duque como presidente.

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