miércoles, mayo 12, 2021

Desocupación amenaza los centros comerciales

Jesús Barreto || [email protected]

Anaqueles vacíos, escasos visitantes, locales desocupados y viejos inventarios son el factor común en los centros comerciales de Venezuela.

La profunda desaceleración económica, el auge de la hiperinflación, la desinversión no le han dado tregua a los otrora santuarios del consumo y el esparcimiento de la sociedad venezolana.

En un recorrido realizado por un equipo del Diario 2001 se constataron las condiciones que mantienen en operatividad mínima o parcialmente reducida a las vistosas estructuras que marcaron una época de progreso en el país.

El emblemático Centro Sambil, pionera de la variante «mall» en Venezuela, sirve para ilustrar los matices de la merma del sector.

Las tiendas de ropa ya no exhiben la ropa de la última temporada, las salas de cine permanecen casi vacías, a menos que se trate de un estreno muy esperado, como «The Avengers: Endgame», título que trajo las colas a ambas franquicias de exhibidoras luego de meses funciones con dos o tres personas.

Caminar por cualquiera de sus niveles es percibir la dimensión de la crisis, pero también la resistencia de los comerciantes que permanecen con sus locales abiertos.

En un mismo pasillo están cerradas, una tras otra hasta tres tiendas; Nosotras, dedicada a la venta de trajes gala para mujeres; Imaginarium; que ofrecía una variedad de juguetes nacionales e importados en unas vistosas vitrinas y la última de las tres sucursales de Librerías Nacho con las que llegó a contar la edificación, localizada en la avenida Libertador, municipio en Caracas.

Estos tres comercios son de los últimos en integrar la larga lista de establecimientos que en los últimos cuatro años se han visto forzados a bajar sus santamarías debido a la crisis, reflejada en bajas ventas, dificultades en el acceso a divisas para la importación, gastos en sueldos y los altos alquileres, según adujeron varios locatarios consultados.

Liquidación.

De acuerdo con la Cámara Venezolana de Centros Comerciales, el Sambil es una de los más afectados por el cierre de locales. 60 de sus 178 comercios disponibles se mantienen fuera de servicio. La cifra representa 34%, más del doble del promedio de liquidación de negocios en centros comerciales del país que oscila entre 10 y 15%.

No obstante, a juicio de Claudia Itriago, presidente de Cavececo, la situación más preocupante en este momento es la inminencia de cierres operativos, debido a la prolongación de la desocupación, lo que hace que los gastos administrativos sean difíciles de sufragar.

Aunque descarta que esto pueda producirse en el corto plazo, insistió en que el sector se mantiene en constante evolución.

«Nos hemos adaptado a la reducción del mercado, para seguir ofreciendo un servicio de calidad«, aseveró y recordó que «los centros comerciales no tienen vida solo por el consumo, son también los sitios donde la gente acude para recibir servicios, hay bancos, consultorios médicos, supermercados. La vida de los centros comerciales es parte de un estilo de vida del venezolano«, resaltó.

Es el caso del Centro Comercial Concresa, icono de la pujanza de la economía nacional en la década de 1970 que, pese a que ya no registra las masivas visitas que lo convirtieron en un punto de referencia obligatoria de la movida caraqueña, continua en funcionamiento. La clausura de la filial de El Tijerazo, suscitada hace tres años, el cierre de Cinex, ocurrida en agosto pasado, la mudanza de la agencia de Bancaribe y la suspensión de actividad comercial de tiendas como Puma Sport, que tiene más de seis meses sin abrir sus puertas han contribuido a reducir el número de visitas, reconoció su administradora, Karen Evaristo, quien recalcó que, sin embargo, la proporción de comercios abiertos es mayor.

Desempleo. El Centro Comercial Chacaíto, localizado a la salida de la estación del Metro del mismo nombre en Chacao y considerado el primer centro comercial fundado en Venezuela, muestra una situación similar. El ritmo de visitas ha bajado, pero la mayoría de los locales permanecen operativos «con existencia vieja, pero renovadas ganas de trabajar«, expresó Mireya Palma, encargada de una tienda de regalos.

Palma alegó que los días que duraron los apagones nacionales, ocurridos en el mes de marzo en más de 20 estados del país, fueron las únicas fechas en las que no abrió.

«Las ventas ya no son las de hace años, ni siquiera las de hace meses, pero todavía me alcanza para pagar una empleada, el alquiler y sacar algo de ganancia, como no invierto en mercancía nueva tan seguido, el margen no es tan estrecho. Lo que más se ha afectado es el empleo, antes tenía hasta cuatro empleados, hoy solo una», contó.

2019-05-13

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