sábado, abril 17, 2021

El deporte se adaptó a la cuarentena venezolana entre «burbujas» y restricciones

A un año del decreto de cuarentena nacional por parte de Nicolás Maduro, la pandemia de la COVID-19 afectó a todos los sectores económicos del país y los eventos deportivos no fueron la excepción.

El tapaboca, el uso de alcohol o antibacterial y el distanciamiento social se convirtieron en costumbres para los venezolanos, al igual que ver por televisión juegos de cualquier disciplina, sin público en los estadios.

Esta condición, en una economía como la de Venezuela, golpeaba aún más los balances económicos de los equipos. Es por esto que corrieron peligro los torneos de fútbol, béisbol y baloncesto. 

La asistencia de público a los eventos deportivos representaba para los equipos de la LVBP 30 % de las ganancias reportadas. No solo con adquirir la entrada los conjuntos de la pelota nacional recibían dinero, sino que a mayor cantidad de espectadores, mejores serán las ventas de los concesionarios de alimentación o bebidas que hay dentro de los recintos.

Para llevar a cabo las temporadas de las disciplinas antes mencionadas, se tomó como ejemplo el formato de la NBA. En él, los equipos se reunieron en un complejo deportivo (Disney), les realizaban pruebas interdiarias de COVID-19, no había contacto entre ellos en las habitaciones ni se les permitía salir. A estas condiciones le pusieron el nombre de “burbuja”. Y fue todo un éxito. Cuatro meses de temporada en Disney y no hubo resultados positivos de COVID.

Lo mismo trató de ser replicado en Venezuela, pero sin tanto éxito. Principalmente, por el poderío económico de la NBA y las posibilidades ofrecidas por Disney

Ahora bien, ¿cómo les fue a las disciplinas?

LVBP sin público

Dicho por los peloteros y dirigentes, el mayor atractivo de la Liga de Béisbol Profesional Venezolano (LVBP) es el público en los estadios. En medio de la pandemia, esto no era permitido porque aumentaba la posibilidad de contagio de los asistentes al encuentro y de los jugadores.

Además, no se iba a jugar en todas las sedes. Para utilizar el formato “burbuja”, se habilitaron cinco estadios: José Bernardo Pérez de Valencia, José Pérez Colmenares de Maracay, Forum La Guaira, Antonio Herrera Gutiérrez de Barquisimeto y el Universitario de Caracas. Los equipos se dividieron en dos “conferencias” de cuatro organizaciones, cada una.

Sin embargo, el 5 de diciembre, el Gobierno anunció que, durante las semanas de cuarentena flexible del “7+7 plus”, se permitía el ingreso de 30 % del aforo en los recintos deportivos. Para esto, los equipos cumplirían con diferentes medidas que garantizaran la bioseguridad del público.

Al tratar de adquirir las cámaras de desinfección, geles antibacteriales, por ejemplo, los conjuntos se vieron sin dinero suficiente. 

No podíamos hacer más. El Gobierno nos prometió dinero, por concepto de patrocinio, pero no nos lo habían entregado. Estábamos en cero, ni para comprar tapabocas teníamos”, explicó una fuente de la gerencia de un equipo de la LVBP que pidió mantenerse en el anonimato.

El Gobierno se comprometió a pagar las pruebas de los jugadores de los equipos, pero no a entregar los resultados en tiempo corto. De esta manera, se realizaron encuentros con peloteros positivos de COVID-19 que desconocían esta condición, lo que llevó a contagios masivos en las organizaciones de la pelota nacional.

«Cuando el ministro del Deporte se enteró de los casos de COVID, nos pidió guardar silencio. Hubo muchos juegos en los que ya sabíamos que había jugadores positivos, pero no podíamos parar. Hasta que los Tigres tuvieron más de 20 casos y ahí lo que se hizo fue postergar los encuentros, pero más nada», siguió detallando la fuente.

Al ser consultado por la realización privada de las pruebas PCR, la fuente argumentó que «80 dólares costaba hacer una en clínicas privadas. El resultado lo tendríamos inmediatamente, pero no teníamos cómo pagarles. No nos iban a fiar las pruebas«.

Al finalizar la temporada, solo hubo asistencia de público un mes y, en la final del certamen, no se permitió público. Caribes de Anzoátegui logró el campeonato tras vencer a Cardenales de Lara en cinco encuentros.

La Superliga de Baloncesto se fue a Margarita

Tras replicar el plan de «burbuja», la Superliga de Baloncesto y la FVB estudiaron a detalle dónde se podía realizar el torneo, que sería su presentación a los fanáticos, en sustitución de la Liga Profesional de Baloncesto (LPB).

En principio, escogieron a Caracas y Barquisimeto. Ocho equipos en cada ciudad, pruebas PCR interdiarias y garantía de protocolos de bioseguridad. A pesar de esto, no contaron con el aval del Ministerio del Deporte y esto retrasó el inicio pautado para junio.

Posteriormente, plantearon iniciar en septiembre y, nuevamente, el ministerio descartó esa posibilidad porque no la veía viable. Es aquí cuando surge la idea de llevar el baloncesto a la isla de Margarita, concentrar a todos los equipos ahí y jugar en el Gimnasio Ciudad de La Asunción. A esta propuesta sí le dieron el visto bueno y, además, el Gobierno nacional otorgó cantidad ilimitada de pruebas PCR.

La Superliga de Baloncesto innovó en la difusión de sus encuentros transmitiéndolos por YouTube y con buena cifra de espectadores en esta plataforma.

«La Superliga vino a eso, a evolucionar el baloncesto venezolano. Por eso nuestro slogan es “somos la evolución del baloncesto”. Ya le hicieron mucho daño a la disciplina y es momento de darle un salto de calidad», comentó el gerente de la liga, Oswaldo Narváez.

Al ser permitido el ingreso de público en las semanas de cuarentena flexible, la SLB vendió entradas para los tres juegos que se disputaban diariamente a razón de un dólar por día. El gimnasio no completó 30 % de aforo, pero sí tuvo buena afluencia de público.

«Las personas estaban contentas con lo que veían, con la calidad. Demostramos ser serios y querer lo mejor. Ahora nos estamos preparando con todo para el comienzo de la próxima temporada en abril, con más equipos y en Margarita y Miranda«, finalizó Narváez.

La primera edición de la SLB terminó con Spartans Distrito Capital levantando el título de campeón.

El Futve se mudó a Carabobo y Barinas

La Liga Futve realizó el torneo en Carabobo y Barinas, con dos grupos y una final única en Puerto Cabello.

La competición tendría dos sedes en Carabobo, el estadio Misael Delgado, y La Bombonerita, en Puerto Cabello. Mientras que en Barinas solo se disputó en el estadio Agustín Tovar de La Carolina.

La transmisión de esta competición estuvo a cargo de TVES y solo se veía afectada por cadenas de radio y televisión del presidente Maduro. Por su parte, la Academia Puerto Cabello prestó su equipo de narradores y comentaristas a aquellos equipos que quisieran transmitir vía YouTube sus encuentros.

Al finalizar el torneo, Deportivo La Guaira fue el campeón y logró su clasificación a la Copa Conmebol Libertadores del presente año.

Gerardo Díaz | @gdiaz_33

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