miércoles, marzo 3, 2021

Pensar distinto no es delito

Pensar distinto no es delito. Es una frase que desde todos los puntos de vista y parcialidades políticas han utilizado cuándo los atacan, pero siempre se les olvida cuando están atacando.

Creo firmemente que si queremos avanzar en un diálogo constructivo, humanista, reconciliador, y lograr bajarle dos rayitas a la polarización política en Venezuela, esta debería ser la premisa principal para arrancar.

Al gobierno

Tienen 22 años criminalizando a todo aquel que piensa distinto. No pueden decir que no, porque es que cada vez que alguien se les opone con una idea distinta a la orden que llevan es que hay que atacarlo. No eso no es así, no es sano, no es democracia.

Un ejemplo de ello fue el debate en la nueva Asamblea Nacional (AN) de la semana pasada cuando estaban en la reforma del reglamento interior y debates.

Les hicieron una observación, en torno a lo que jurídicamente es lógico, que es que Venezuela no es una nación sino que es una República y al diputado Pedro Carreño casi se le sube la tensión.

Entonces enseguida se activan a decir que es sabotaje y los «bots» a volverse locos. Lo sano para las democracias es que las instituciones se parezcan lo menos posible a un cuartel militar.

A la oposición de Guaidó

Algunos tiene casi dos años diciendo que votar es malo, que quien vote es colaboracionista o “alacrán”.

Y ahora mágicamente, cambiaron su discurso para decir que la exploración de la vía electoral no es dañina.

Saludo con mucho beneplácito y alegría que aun cuando se hayan equivocado y no quieran reconocerlo, apuesten y participen en las venideras elecciones, sean de lo que sean.

Sin embargo, para lograr que eso suceda yo creo que lo primero que deben hacer es reconocer que se equivocaron.

Para esto tienen que llamar a la unión de los factores políticos, incluidos a los que han crucificado.

Yo recuerdo que en el año 2015, para ponerse de acuerdo y lograr candidaturas unitaria , muchos dijeron que había qué elegir a ciertos liderazgos políticos e incluirlos «tapándose la nariz». Eso era en función de lograr un bien mayor.

A la oposición disidente

Han demostrado que se las están jugando todos, incluyendo su propia reputación, para destrabar este nudo gordiano que se generó de polarización política.

En este momento clave tampoco pueden operar en función de pasar factura a quienes los atacaron, porque si no estarían haciendo lo mismo que el gobierno al cual aún critican.

Un ejemplo de esto es que vi con mucha preocupación y tristeza la fulana lista de 35 nombres que investigará la Fiscalía.

Aquí quiero hacer un inciso: ahí hay nombres de personas, honorables por cierto, que no tienen nada que ver con lo que se les quiere imputar.

Al diputado José Brito, yo le digo con mucho respeto, usted incluyó nombres en esa lista que yo creo que deben ser revisados.

Por ejemplo, la exdiputada Dinorah Figuera, quien huyó de Venezuela cuando la persiguieron por ser amiga de Fernando Albán.

Ella está en España y sobrevive cuidando a personas de la tercera edad, porque es médico de profesión.

Yo le pregunto, ¿con qué la pueden vincular a ella? Una señora que estando en Venezuela no tenía fortuna y fuera de ella sobrevive con la uñas.

Creo firmemente en que no se puede seguir criminalizando los que piensan distinto. Quedarse a apoyar a Guaidó es una opción política tan respetable como aquellos que se oponen y aquellos que decidieron apostar a la vía electoral.

Pensar distinto no puede seguir siendo un delito y si se quiere construir una mesa de diálogo nacional, el primer punto o el punto de partida debe ser ese.

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