miércoles, abril 14, 2021

Las puñaladas que desgarran el alma de Río Caribe

Luz Mely Reyes

Una llamada anónima alerta a los funcionarios de la policía regional del estado Sucre. “Vamos a entregar a uno de los asesinos”. En ese momento, aproximadamente a las 3:00 pm, del lunes 21 de julio, en la iglesia San Miguel Arcángel, el pueblo de Río Caribe aún rinde honores al alcalde Enrique Franceschi. Minutos después del telefonazo, un joven de 19 años es dejado cerca del cementerio, a pocas cuadras de la iglesia. Está atado. Se arma un bullicio y algunos quieren golpearlo. Lo salva una comisión de la policía.

En la piel del pueblo se siente un escozor. Ese lunes ha continuado el velorio del alcalde. Mientras rezan y lo homenajean en distintas instalaciones, las dudas emergen. ¿Quién o quiénes fueron los asesinos? ¿Qué los motivó? No falta quien mire a su alrededor, como buscando hallar en una mirada algún gesto delator.

Al final de la noche ya todos sabrán que cuatro muchachos, nacidos y criados en este bucólico pueblo costero, están implicados en el crimen.

Mataron a Enriquito
El domingo 20, a eso de las 7 de la mañana, la mala nueva recorre el corazón de los riocariberos: “¡Nos mataron a Enriquito!”. Quien lo oye, no lo cree. Ni la policía lo da por cierto.

A las 8:10 am, el diputado César Rincones, secretario seccional de Acción Democrática da la noticia en su cuenta de Twitter. “Con el dolor del alma informo q acaban de asesinar al Alcalde de Arismendi- Río Caribe Enrique Franceschi. Una tragedia”.

Apenas una hora después, la casa número 42, ubicada en la calle Piar de Río Caribe, se convierte en el epicentro y decenas de personas se aglomeran. En esta vivienda de dos pisos, propiedad del alcalde, fue hallado el cuerpo. Y en ese mismo lugar, bajo un intenso aguacero, los vecinos del pueblo esperaron hasta la llegada de los forenses.

A las 11 am aproximadamente, el cuerpo de Franceschi es trasladado a la morgue del hospital Santos Anibal Dominicci, ubicado en Carúpano, a unos 20 minutos. Ante la incredulidad general, se cuela la información: 95 puñaladas. Horas antes se habían reportado 40. Y antes de eso, 14. Finalmente, el lunes 22, día del sepelio hay un nuevo informe. La humanidad de Enriquito, como todos lo apodaban, presentó 98 heridas penetrantes.

El mandatariode 35 años, abogado de profesión, logró algo de notoriedad nacional cuando el 19 de diciembre de 2013, en la reunión que celebró el presidente Nicolás Maduro con los alcaldes de oposición, cerró su intervención con la frase: “Presidente, quiero que tenga presente que chirulí se agarra con chirulí y amor con amor se paga”.

Dolor mayor
A las puertas de la morgue se congregan seguidores y sus familiares cercanos. Algunas vecinas intentan consolar a Rita, su “mamabuela”. Hombres y mujeres acusan el llanto en el rostro. Esperan por Maurys, la madre de Enrique, quien estaba en Caracas. Su niña, Sofía, fue dejada al cuidado de familiares, aún no sabe que su padre ha muerto.

Ya anochece. Aproximadamente a las 6:30 pm se anuncia que entregarán el cuerpo. Una camioneta verde, tipo ranchera, destartalada, se ubica a la salida de la morgue. Allí ingresan el ataúd. Se inicia el cortejo que le escoltará hasta la calle Bermúdez, de Río Caribe, a la casa de Acción Democrática donde será velado.

Néstor, miembro de su equipo, es un hombre de aproximadamente 1,70 de estatura y más de 100 kilogramos de peso. Mientras conduce su vehículo, que escolta la carroza fúnebre, habla solo. “Te mataron, Enriquito”. Luego responde algunas llamadas telefónicas. No deja de gemir.

Cuando el cortejo se acerca a la entrada de la población de Puerto Santo, un grupo de hombres, mujeres y muchachos se paran al borde de la vía. Uno de ellos ondea una bandera de Venezuela. “Enriqueeeeeeeeee”, grita un joven. El llanto de Néstor aflora nuevamente.

La caravana avanza lentamente. Un recorrido que usualmente no tarda 20 minutos, se extiende por una hora. En la medida en que se aproxima a Río Caribe, grupos de personas salen a la vía. Aplauden, gritan, alzan el puño. Cuando desemboca en la avenida Bermúdez hay decenas de personas que esperan. Al llegar a la sede de AD, ya son cientos. Adentro de esta casona, al final en la tarima, es dejado el ataúd. Está abierto y todo el que quiera puede verlo. Mientras suena el himno de Acción Democrática, los asistentes se van organizando en cola para subir a ver por última vez el rostro de su líder.

Arriba, al lado del féretro, se ubican las mujeres de su vida. La madre, Maurys; la «mamabuela», Rita; la compañera, Carla Andreina; y su hija de cinco años, Sofía. Maurys ha prohibido tomar fotos al rostro de Enrique que muestra rastros de heridas. Quiere que el último recuerdo que se guarde sea como él era en vida.

“Mi hijo no merecía esa muerte… Escriba que él era un hombre bueno. Él sólo quería el bien de su pueblo. Desde chiquito se me metió en la política… a él le encantaba”, cuenta con voz desgarrada. El velorio reúne esa noche a los vecinos, quienes rezan por el descanso del alma de Franceschi.

El lunes las honras fúnebres continúan. La inhumación está prevista para el martes en la mañana, pero debido al calor, la adelantan para la tarde del lunes.

Un hombre sin escoltas y sin enemigos
El periodista Félix Sucre fue el último en entrevistar al mandatario local.

Al final de la conversación, Sucre le preguntó:

-¿Por qué no carga escolta, alcalde?

Y al alcalde respondió:

-Yo soy un hombre del pueblo y no tengo enemigo de quien cuidarme. Eso lo pueden comprobar los que trabajan conmigo en la alcaldía, los concejales y mis compañeros de AD.

A cualquiera que se le pregunta cómo era el alcalde contesta lo mismo. Un hombre sencillo, llano, amable, abierto con todos, querendón y trabajador. Luego de ganar las elecciones del 8 de diciembre de 2013, quería trabajar con chavistas, no chavistas y con quien lo pudiera ayudar a resolver varios problemas que afectan al municipio Arismendi.

“Hoy escribí en El Nacional sobre la exuberante y fascinante Paria. Hoy aparece asesinado el alcalde de Río Caribe. Un fajado! Qué dolor”, tuiteó la periodista Valentina Quintero, a quien días antes habían nombrado Hija Ilustre de Paria.

El municipio Arismendi comprende cinco parroquias, que tienen zonas de montaña y de costa. Allí viven principalmente del turismo, la pesca y la siembra de cacao. La más conocida de sus poblaciones es Río Caribe, puerta de entrada a las hermosas playas del extremo nororiental de la península de Paria, como Playa Medina, Caracolito, PuyPuy, Nivaldo, Playa de Uva. Entre los problemas más graves que padecen sus habitantes figuran la falta de agua y de electricidad, que afecta los emprendimientos turísticos que apuestan por las potencialidades de esta región.

Así se lo hizo saber su alcalde al presidente Maduro cuando participó en el diálogo en Miraflores. Aquella vez vestía una chaqueta roja.

De acuerdo con la información de fuentes policiales, la muerte de Franceschi ocurrió entre la 1 y las 4 de la madrugada del domingo 20 de julio. El sábado 19, el mandatario había estado ultimando detalles de la gran fiesta del Día del Niño que daría. A las 10:00 pm aproximadamente, alguien recuerda haberlo visto en la calle, dio un paseo por la sede de la policía, llamó a otras personas para pedir refuerzos de seguridad y exigía que todo quedara muy bien.

Una comisión del Cuerpo Técnico de Policía Científica, encabezada por el subdirector Douglas Rico, se trasladó en helicóptero hasta la zona. La experticia hecha a los mensajes de textos que el alcalde intercambió ese último día de su vida apunta a alguien que lo conocía. La puerta de la vivienda no fue violentada.

Es así como alguien llega a Luis José Velázquez Marval, el joven que fue lanzado a la calle desde una camioneta a la calle. Funcionarios policiales lo pusieron a resguardo. Horas más tarde, a eso de las 9:00, pm se confirmaba la detención realizada por el Cicpc a Frank Borman Rodríguez Jiménez, de 22 años; Nick Alberto Hoffman Gutiérrez, de 20 años, y a un menor de edad de 15 años, alias «El Boleta”.Todos vecinos de Río Caribe.

Velázquez y Rodríguez eran conocidos del alcalde. Extraoficialmente se indicó que uno de ellos tocó la puerta de la vivienda, en la que solo estaba Franceschi, quien había ido a descansar luego del día ajetreado. Una vez dentro, le dijo que era un robo. El alcalde se resistió. Con cuchillos empezaron a herirlo. Los implicados confesaron que lo apuñalaron tantas veces porque creían que estaba con vida. Luego huyeron con pertenencias y dinero. Las armas, aseguraron, las lanzaron al mar.

El viernes pasado, 25 de julio, la Fiscalía imputó a los adultos por los delitos de homicidio calificado con alevosía, en ejecución de robo, además de uso de adolescente para delinquir y asociación para delinquir. Y al menor de edad lo acusaron de homicidio calificado con alevosía en la ejecución de robo agravado, asociación para delinquir y resistencia a la autoridad.

Habitantes de Río Caribe marcharon el jueves 24 en repudio por el crimen. Una vecina confesó que jamás habría imaginado que alguien que hubiese crecido en ese pueblo, de unos 32 mil habitantes, fuese capaz de tanta crueldad. Las puñaladas que segaron la vida de Enrique Franceschi también hirieron el alma de esta población que consternada ruega porque nadie más sufra un destino similar.

 

2014-07-27

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