Ese acné que surgió de sorpresa pudo haber tenido una causa distinta a la alimentación o al estrés. Pudo haber estado relacionado con el uso de utensilios de maquillaje contaminados. Sí. Esas fieles brochas usadas a diario en la rutina de arreglo personal acumulan grasa, células muertas. Y pueden ser el hospedaje ideal para microorganismos, gérmenes y bacterias, incluso estafilococos.
Expertos consideran que estos utensilios de arreglo personal deben asearse a diario, e incluso recomiendan el uso de limpiadores inmediatamente al finalizar su uso. La norma más extendida es asearlas por lo menos una vez a la semana.
Los padecimientos asociados con la contaminación por vía del uso de estos implementos pasa por enfermedades cutáneas y oculares como foliculitis, acné infeccioso, blefaritis, conjuntivitis, celulitis facial, entre muchos otros.
Un estudio publicado en la Biblioteca Nacional de Medicina (NIH) del Centro Médico por la Información Biotecnológica reporta que la composición de los productos cosméticos contiene minerales esenciales y compuestos químicos que pueden crear entornos favorables para el crecimiento microbiano.
Algunas recomendaciones para el cuidado de las brochas de maquillaje
En realidad, el mantenimiento de estos implementos de maquillaje puede ser sencillo si se construye el hábito de realizarlo regularmente. A continuación, algunas recomendaciones de expertos:
- Lavar las brochas por lo menos una vez a la semana con jabón neutro o suave.
- Utilizar agua purificada y tibia para tales fines. Es recomendable sumergir solo el área de las cerdas a fin de evitar que sus partes plásticas o metálicas entren en contacto con la humedad, cortando así su tiempo de vida.
Lo ideal es que cada unidad sea aprovechada en su período de uso del modo más inocuo y aseado, evitando así infecciones o problemas de la piel.
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