Incluir un aceite en la rutina de belleza para cuidar la piel, no es una moda, sino una costumbre desde hace unos 3.500 años antes de Cristo. Según refiere la Inteligencia Artificial, los antiguos egipcios fueron pioneros en extraer y aplicar óleos esenciales y vegetales con fines religiosos, médicos y cosméticos. Desde entonces, diversas culturas han empleado el aceite para proteger, nutrir y cicatrizar.
En la actualidad, estos productos se siguen aplicando con el objeto de hidratar y mantener la piel joven, pues a diferencia de las cremas hidratantes tradicionales, que contienen agua como ingrediente principal, los aceites vegetales son ricos en nutrientes, vitaminas y antioxidantes.
¿Qué beneficios tiene el uso del aceite?
En rasgos generales un aceite bien aplicado sobre la piel proporciona una hidratación y nutrición profunda, protege contra el envejecimiento prematuro, combate los radicales libres y la aparición de arrugas, mejora de la elasticidad de la piel, y calma la piel irritada.
Además, controla la producción de sebo de la piel ayudando a que se mantenga luminosa y llena de vida, y hasta previenen la aparición de estrías y mejora la apariencia de cicatrices.
Cabe acotar que, cada tipo de aceite tiene propiedades particulares que pueden o no favorecer según la piel y sus necesidades, sin embargo, uno a considerar es el aceite de jojoba.
¿Para qué sirve el aceite de jojoba?
Este es un aceite muy valorado en la cosmética natural que se extrae de un pequeño arbusto originario llamado Simmondsia chinensis. Es ligero y no comedogénico, ideal para todo tipo de piel, incluso para las pieles grasas, y hasta para fortalecer el cabello. También es rico en vitaminas B y E. Gracias a sus propiedades antioxidantes se usa en el tratamiento para el acné.
Sirve como emoliente, antioxidante e hidratante. “Gracias a su acción emoliente y a su capacidad de formar una barrera protectora que evita la pérdida de agua, el aceite de jojoba hidrata la piel de forma eficaz. Puede utilizarse en pieles normales, grasas o secas”.
Y lo mejor de todo es que se absorbe fácilmente e hidrata la piel sin obstruir los poros, ayudando a regular la producción de sebo, equilibrar la oleosidad y prevenir la aparición de acné.
¿Cuándo se puede usar?
Puede aplicarse el aceite de jojoba puro sobre la piel limpia y seca del rostro, realizando un suave masaje hasta su total absorción, tanto de día como de noche. Generalmente se recomienda usar de 1 a 2 gotas para evitar un acabado oleoso. No obstante, la cantidad puede ajustarse según el tipo de piel y sus necesidades particulares.
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