El ritmo de vida actual impone un desgaste continuo que va más allá de la carga de trabajo físico o de las obligaciones diarias. Múltiples personas experimentan una parálisis mental al final de la jornada laboral, incluso cuando no han realizado tareas de gran esfuerzo corporal.
La psiquiatra Marian Rojas explica que este fenómeno responde a la fatiga decisional, un cansancio causado por la constante necesidad de elegir en la vida cotidiana. Cada determinación, por pequeña que resulte, requiere energía mental que no es infinita. La sociedad hiperconectada obliga a resolver cientos de microdecisiones al día, saturando la capacidad cognitiva de la población.
Estrategias cotidianas para combatir la fatiga cognitiva
Para comprender este proceso de forma clara, la especialista compara el cerebro con la batería de un teléfono celular. La zona encargada de planificar, evaluar opciones y elegir es la corteza prefrontal, un área que gasta energía en cada elección.
Cuando la reserva cae al mínimo, la mente reacciona con irritabilidad, impulsividad o apatía, buscando siempre la opción más fácil para no gastar más recursos. Este desgaste afecta a todo el mundo, desde profesionales de alta responsabilidad hasta cualquier persona que intenta elegir qué comprar en el supermercado.
Para evitar este colapso, personas influyentes deciden simplificar sus rutinas diarias eliminando opciones innecesarias, como vestir siempre la misma ropa. La solución no pasa por exigir mayor fuerza de voluntad, sino por proteger la energía disponible.
Rojas aconseja resolver los asuntos cruciales a primera hora del día, cuando existe mayor claridad, y evitar tomar decisiones trascendentes por la noche, momento en que el cerebro ya ha agotado sus reservas energéticas por completo.
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