En Venezuela, la idea de “prestar ropa” siempre ha tenido algo de ritual afectivo: abrir el closet, revisar tus prendas, recordar historias y decidir qué puede seguir circulando. Ese gesto cotidiano, que muchas familias han practicado durante años, se transformó en una propuesta llamada Iswapp, una plataforma que convierte el intercambio de ropa en una experiencia sostenible, accesible y acompañada por herramientas digitales.
La iniciativa nació de una historia familiar. Alejandra López, una de las cofundadoras, recuerda que en su casa existía un “closet colectivo” creado por su mamá para evitar las discusiones entre hermanas sobre quién estrenaba qué prenda.
Ese sistema doméstico, que luego replicó su tía con el mismo éxito, sembró la idea de que la ropa puede circular sin perder valor y que compartirla puede ser una práctica funcional y divertida. “Para mí era muy común ese sentido de reutilizar la ropa y aprovecharla de verdad”, comenta.
Con la pandemia, la inquietud tomó forma. Mientras el consumo se aceleraba en las pocas tiendas abiertas, Alejandra observó que muchas personas estaban revisando sus armarios, sacando piezas en buen estado y buscando maneras de darles una segunda vida.
Ese momento fue idóneo para imaginar una plataforma que organizara el “cambalache” y lo hiciera accesible para más personas. Así nació Iswapp en 2021, con un pequeño equipo de tres personas (y al menos 6 colaboradores cuando tienen eventos) y un objetivo que se ha mantenido: facilitar el closet de cualquier persona venezolana y promover un consumo más consciente.
Un modelo basado en el triple impacto
Su creadora define la iniciativa como un proyecto de triple impacto: personal, social y ambiental. “En lo personal, invita a revisar el closet con honestidad, desprenderse de lo que ya no se usa y recibir piezas que realmente aporten valor. En lo social, construye comunidad a través de intercambios colectivos, eventos y experiencias compartidas. Y en lo ambiental, reduce la producción de residuos textiles y extiende la vida útil de prendas que, de otro modo, quedarían guardadas sin uso”, asegura.
La plataforma integra herramientas digitales para que la experiencia sea completa. Cada prenda que entra al “closet colectivo” se digitaliza, se clasifica y se incorpora a un catálogo virtual que los usuarios pueden consultar antes de asistir al espacio físico. Esto permite planificar mejor los intercambios y visualizar opciones según talla, estilo y categoría.
¿Cómo funciona el intercambio?
“El sistema se basa en una lógica simple: traes una pieza en perfecto estado y te llevas otra equivalente. Para garantizar que el intercambio sea justo, clasificamos las prendas según su valor de adquisición en cuatro categorías: básico, intermedio, lujo y ultralujo. De esta manera, un vestido de fiesta puede convertirse en un jean de la misma categoría, o una camisa de marca puede intercambiarse por un pantalón equivalente. No se trata de intercambiar “por tipo”, sino por valor”, resalta.
El proceso incluye una verificación de calidad para asegurar que las piezas estén en condiciones óptimas. “El intercambio no es donar”, explica López. La idea es que cada persona entregue algo que estaría dispuesta a recibir: ropa cuidada, vigente y con potencial de uso. Esa curaduría también permite que el closet colectivo se mantenga actualizado, con estilos diversos y opciones para distintas tallas.
Para acceder al sistema, los usuarios adquieren una membresía que les permite intercambiar dentro de la categoría que corresponda a las prendas que llevan. “El spot es un espacio donde puedes depositar ropa, se califica y clasifica, obtienes puntos de acuerdo a la categoría y puedes ir sacando prendas a medida que lo necesites, generando un closet colectivo con piezas únicas”, comenta.
El modelo se complementa con Iswapp school challenge (donaciones de ropa recaudada por los estudiantes), eventos para fundaciones (porcentaje de venta destinado a organizaciones) y “Viste para triunfar” (ropa de segunda mano para trabajadores de empresas), donde se pueden encontrar más de 150 prendas.
Una plataforma que acompaña el cambio
Para Alejandra López, este proyecto responde a una necesidad que el país venía esperando. “Esta plataforma le da la oportunidad a que nuestras amadas prendas estén en buen estado y así se puedan regalar o vender, y no que se queden guardadas por capricho de la vida”, afirma.
La propuesta combina sostenibilidad, tecnología y comunidad, y se apoya en una cultura que ya existía: la de compartir, reutilizar y valorar lo que otros también pueden disfrutar. “La plataforma promete llevar de una manera inteligente y fácil el consumo de reciclar la ropa ya existente y darle una nueva oportunidad a ella y al planeta”, indica.
Los logros de Iswapp en números...
“Desde nuestra Iswapp hemos logrado un impacto tangible: más de 54.000 toneladas de CO₂ evitadas, 3.500 kg de químicos ahorrados y 1.600 millones de litros de agua preservados. Esto equivale a la absorción de CO₂ de 2,7 millones de árboles en un solo día y al ahorro de 8.500 duchas de 10 minutos”, finaliza.
Por Wanda López Agostini Fotos: David UrdanetaCoordenadas: @iswapp_org Visita nuestra sección VariedadesMantente informado en nuestros canalesde WhatsApp, Telegram y YouTube