La gastronomía venezolana destaca por una amplia variedad de sabores y combinaciones donde lo dulce y lo salado se unen para crear preparaciones únicas. Dentro de esta riqueza culinaria, las recetas tradicionales para la hora de la merienda ocupan un lugar privilegiado en la memoria y en las mesas de las familias.
El arte de la panadería artesanal en el país ha mantenido vivas costumbres que han pasado de generación en generación, convirtiendo ciertos postres en verdaderos íconos culturales. Elaborar estas recetas en el hogar representa una oportunidad ideal para compartir en familia y disfrutar de sabores auténticos hechos desde cero.
Preparar pan dulce casero requiere ingredientes sencillos, paciencia en el amasado y un toque de dedicación al hornear. Entre todas las opciones disponibles dentro del recetario nacional, existe una pieza clásica nacida en la Región Capital que sigue conquistando paladares por su aroma a especias y su suave textura.
Golfeado
El golfeado es una especialidad originaria de la zona de los Altos que combina una masa suave de pan con queso de mano y melado de papelón. Para elaborar doce porciones se necesitan 800 gramos de harina de trigo, 200 mililitros de leche, 400 gramos de queso de mano, dos huevos, 200 gramos de papelón, 100 gramos de mantequilla, 150 gramos de azúcar, dos cucharadas de miel, dos cucharadas de polvo para hornear, dos cucharadas de vainilla, una cucharada de sal, canela y anís dulce.
El proceso comienza cocinando la panela de papelón con un cuarto de taza de agua a fuego lento para obtener el melado. Por otro lado, se mezclan la leche, huevos, polvo para hornear, mantequilla, vainilla, 100 gramos de azúcar y dos cucharadas del melado. Se incorpora la harina, se suma el anís dulce y se amasa hasta lograr una consistencia suave.
Luego, la masa se extiende con rodillo en forma rectangular hasta alcanzar un centímetro de grosor. Se pincela con melado, se distribuyen el queso rallado, el resto del azúcar y la canela, y se enrolla firmemente. Tras cortar rebanadas de cinco centímetros, estas se colocan en una bandeja y se dejan reposar hora y media. Finalmente, se rocían con agua y se hornean a 180°C durante 25 minutos; se bañan nuevamente con papelón, se hornean cinco minutos más y se sirven con queso de mano fresco por encima.
¡Buen provecho!
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