El orden y la limpieza son herramientas para reducir el estrés en el hogar porque transforman el entorno físico en un espacio de calma para la mente.
¿La razón? Cuando tus espacios se mantienen en perfecto estado se reduce la información que se le envía al cerebro sobre recordatorios o tareas pendientes, y con existe menos sobrecarga cognitiva. Además, al tener la sensación de control porque todo está impecable, baja los niveles de cortisol, mejora el estado de ánimo y genera satisfacción.
En definitiva, mantener un hogar limpio influye de manera positiva en la salud mental, reduce el estrés, mejora el estado de ánimo y fomenta una sensación de control sobre el entorno.
¿Por qué el orden y la limpieza ayudan a acabar con el estrés?
“Cuando ordenamos y limpiamos liberamos endorfinas, la sustancia que nos produce la sensación de bienestar. Y cuando nos deshacemos de lo que ya no necesitamos, no usamos o nos estorba, se produce una pequeña catarsis.
Por el contrario, el desorden y la suciedad nos puede producir estrés, ansiedad, incluso, un leve malestar del que no logramos identificar sus causas. El desorden afecta a las rutinas diarias de las personas, pudiendo generar trastornos del sueño que tienen consecuencias en otros aspectos de sus vidas. Pero es que, además, un lugar desordenado quita tiempo al dificultar que se encuentren las cosas que se están buscando. Y cuanto más tiempo roba, más aumenta la frustración y el cansancio”.
Por tanto, cuando todos los espacios del hogar permanecen limpios y ordenados, el lugar se siente a gusto y con ello se reduce el estrés. Si quieres sacarle provecho a ello, ponte manos a la obra y deja tu casa como una tacita de plata.
Pequeños cambios hacen la diferencia
Comienza por limpiar y recoger cada espacio de la casa con cierta frecuencia y evita acumular objetos que no corresponden a esos espacios, y, sobre todo, elementos que no sirven o no se usan; y, además, implementa estas seis ideas o trucos:
1. Opta por tener siempre luz cálida en lugar de luz blanca fría.
2. Mantén una superficie completamente despejada.
3. Agrega una planta natural.
4. Usa aromas suaves (vainilla, lavanda o eucalipto).
5. Incorpora textiles de lino o algodón.
6. Crea un pequeño rincón solo para ti en el que puedas sentarte a leer, escuchar música, meditar o tomar una taza de café o té, por ejemplo.
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