El deseo de formar una familia es una de las etapas más emocionantes y transformadoras en la vida de una persona. Sin embargo, este proceso no siempre es automático; a menudo requiere que preparemos el "terreno" para que la semilla pueda crecer con éxito. La fertilidad no es un evento aislado, sino el resultado del equilibrio armonioso de todo nuestro organismo.
Adoptar hábitos saludables antes de buscar un embarazo no solo aumenta las probabilidades de concebir, sino que garantiza un entorno más seguro para el desarrollo del bebé. Entre los diversos factores que influyen en este equilibrio, la nutrición y el bienestar físico ocupan un lugar central. Entender cómo nuestro peso influye en nuestras hormonas es el primer paso para tomar decisiones informadas que nos acerquen a la meta de ser padres.
¿Cómo influye el peso en la capacidad de ser madre?
Cuando hablamos de fertilidad, el peso es mucho más que una cifra en la balanza; es un regulador de nuestras hormonas. El exceso de grasa corporal puede actuar como una "fábrica" de señales químicas que confunden al sistema reproductivo. Aquí te explicamos de forma sencilla qué sucede en el cuerpo:
- Bloqueo de la ovulación: en muchas ocasiones, el exceso de peso genera resistencia a la insulina. Esto provoca que el cuerpo produzca más hormonas masculinas de lo normal, lo que puede derivar en el Síndrome de Ovarios Poliquísticos. El resultado es que los ovarios dejan de liberar óvulos regularmente, dificultando la concepción.
- Señales de alerta: este desajuste hormonal suele manifestarse con síntomas visibles, como la aparición de vello en zonas no deseadas (rostro o abdomen) o brotes de acné persistentes.
- Dificultades en el útero: incluso si ocurre la fecundación, el exceso de estrógenos puede alterar el el endometrio (donde se alojará el bebé). Si esta capa interna del útero crece de forma irregular o demasiado gruesa, al embrión le cuesta mucho más trabajo implantarse y crecer con normalidad.
La buena noticia es que el cuerpo tiene una capacidad de recuperación asombrosa. Al mejorar la alimentación y mantener una rutina de movimiento, los niveles de insulina se estabilizan y el ciclo de ovulación suele reactivarse de manera natural.
En casos más complejos, existen opciones médicas como la cirugía bariátrica, pero el objetivo siempre es el mismo: devolverle al cuerpo la armonía necesaria para dar vida.
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