La preocupación por el cuidado de la salud mental y la prevención de enfermedades neurodegenerativas ha crecido de manera notable en los últimos años a nivel mundial. Millones de familias en todo el mundo enfrentan los duros efectos del deterioro cognitivo, una condición que afecta gravemente la memoria, el comportamiento y la autonomía de las personas mayores.
Tradicionalmente, la medicina ha concentrado gran parte de sus esfuerzos en la búsqueda de medicamentos complejos y tratamientos clínicos avanzados para intentar combatir el avance de estas condiciones. Sin embargo, la comunidad científica ha comenzado a desviar su mirada hacia métodos alternativos que están al alcance de cualquier ciudadano en su vida cotidiana.
Diversos análisis sugieren que el bienestar del cerebro no depende únicamente de factores genéticos inevitables, sino también del entorno y de las decisiones personales que cada individuo toma diariamente respecto a la salud de su cuerpo.
Alimentación y ejercicio para proteger la mente
Un reciente estudio liderado por la red LatAm FINGERS, un grupo de científicos que investiga la demencia en América Latina y el Caribe, ha confirmado que realizar pequeños cambios en el estilo de vida ayuda a prevenir y tratar la enfermedad de Alzheimer.
La investigación, que contó con el apoyo fundamental de la Asociación de Alzheimer, determinó que actividades sencillas como mantener una alimentación saludable, hacer ejercicio de forma regular y estimular constantemente el cerebro mejoran la memoria en personas con alto riesgo.
De acuerdo con los datos recopilados por el equipo médico, aquellos pacientes que siguieron un programa estructurado de hábitos saludables lograron una mejoría cincuenta y cinco por ciento mayor en su función cognitiva en comparación con quienes solo recibieron consejos médicos generales.
Los expertos explican que estas acciones reducen notablemente las probabilidades de desarrollar problemas mentales graves con el paso de los años. Además, los encargados del informe médico señalan que la música y otras actividades recreativas actúan como un gran estímulo para los adultos mayores, mejorando su estado de ánimo y reviviendo recuerdos importantes del pasado.
Los investigadores recomiendan controlar enfermedades crónicas como la diabetes y la presión arterial alta, ejercitar de forma constante el pensamiento y mantenerse conectado con amigos o familiares para asegurar una protección integral de las funciones cerebrales.
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