Algunas recomendaciones que en materia de curación casera de afecciones han viajado de generación en generación, cuentan hoy en día con respaldo científico. La efectividad de los tés de menta y manzanilla para tratar el malestar estomacal y sus dones antiinflamatorios; la flor de Jamaica y su capacidad de reducir moderadamente la presión arterial en adultos con hipertensión y los compuestos de valeriana y pasiflora para favorecer la relajación física y acortar el tiempo de conciliación del sueño, son algunos ejemplos.
No obstante, este consumo debe estar dirigido a las personas adultas, aun cuando la sabiduría popular diga a veces lo contrario: La Academia Española de Nutrición y Dietética señala múltiples contraindicaciones de su administración a niños pequeños, “A pesar de que la práctica de dar infusiones a los bebés para calmarlos, aliviar sus molestias o ayudarlos a dormir ha sido común durante generaciones, actualmente las recomendaciones médicas y de los dietistas-nutricionistas la desaconsejan”. Especialmente para menores de 5 años.
¿Por qué es perjudicial dárselas a los más pequeños?
Entre las diversas razones por las que el consumo de este tipo bebidas es perjudicial para los bebés figuran:
- Falta de valor alimenticio y fomento de hábitos perjudiciales: Estos líquidos no aportan ningún valor nutricional significativo para los bebés. A esto se suma el hecho de que se les agrega “una cucharadita de azúcar o miel” para hacerlas más pasables y ese es un hábito nada saludable.
- Sustitución de la lactancia y en consecuencia, desnutrición: medida contraindicada puesto que la leche materna es el único alimento aconsejado para niños menores de seis meses de edad. Al administrarles estas infusiones a los bebés se les llena de líquido, lo cual trae como consecuencia que dejen de consumir los nutrientes necesarios.
- Riesgo de adquirir enfermedades infecciosas.
- Efectos desconocidos. Los infantes no tienen bien desarrollados los órganos aún, lo que les impide metabolizar correctamente los principios activos de estas hierbas aromáticas o frutos.
En Venezuela, algunos de los herbajes más utilizados para dar a los niños pequeños son el malojillo, la manzanilla y el anís estrellado. Suelen ser administrados para evitar la toma de antibióticos y por creencias familiares, es decir, la influencia ancestral mantiene arraigada la costumbre de usar infusiones de hierbas para tratar enfermedades gastrointestinales, según reporta un estudio de posgrado sobre el consumo de fitógenos por parte de pacientes pediátricos, disponible en Saber UCV, biblioteca virtual de la Universidad Central de Venezuela.
En la investigación se aconseja la realización de campañas de educación sanitaria sobre prevención y uso adecuado de las plantas medicinales.
Lo más recomendable es que ante cualquier molestia del bebé se consulte con el pediatra para que el pequeño reciba la atención y el tratamiento adecuado.
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