El calor dificulta el descanso porque el cerebro necesita que la temperatura corporal baje aproximadamente 1ºC para conciliar el sueño, refiere la Inteligencia Artificial.
¿La razón? “La temperatura ideal para dormir oscila entre 18 y 22 grados. Por eso, las altas temperaturas de las noches veraniegas hacen que en muchas zonas de nuestro país sea imposible conciliar un sueño profundo si no se tiene aire acondicionado”.
En tal sentido, para dormir bien, los expertos recomiendan que el dormitorio esté a 19ºC, oscuro y tranquilo.
¿No duermes bien a causa del calor?
Si despiertas a media noche bañado en sudor a causa de la ola de calor o éste te impide conciliar el sueño, es completamente normal, pues el cuerpo necesita bajar su temperatura interna para poder conciliar el sueño. “Durante las noches cálidas, esta regulación térmica se ve dificultada, lo que puede provocar insomnio o un sueño fragmentado”, explican desde el Grupo Hospitalario Hernán Cortés.
Es decir, es completamente normal que las personas experimenten dificultades para dormir bien en las noches de verano; no obstante, es esencial mejorar la calidad de sueño, porque el descanso favorece la salud física y mental.
Trucos infalibles
Estudios científicos demuestran que se necesitan temperaturas bajas para dormir, esto es esencial para lograr un sueño reparador; y para lograrlo es fundamental que desde que empieza a calentar el sol, bajes las persianas, no abras las ventanas y mantengas la habitación lo más fresca posible.
De igual manera, se deben elegir sábanas de tejidos sintéticos, el algodón será la mejor elección. También funcionan las duchas de agua templada, olvidarse de los ejercicios antes de acostarse y de beber alcohol, porque esto podría empeorar la situación. Además, se sugiere beber mucha agua, aunque no tenga sed, evitar las cenas abundantes que te impida descansar bien.
Por otra parte, se recomienda:
1. Ventilar el espacio de manera adecuada antes de que llegue la hora de dormir. Usar ventiladores o aire acondicionado.
2. Realizar un baño de agua fría o templada antes de dormir; o utilizar compresas frías para refrescarte.
3. Mantenerse hidratada.
4. Crea una rutina de sueño y evita el exceso de dispositivos electrónicos.
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