Los problemas de digestión son muy comunes. Prácticamente todas las personas los experimentan en algún momento de su vida.
“Se estima que más del 40% de la población mundial sufre de trastornos gastrointestinales funcionales, siendo el malestar estomacal, la hinchazón y los gases los más frecuentes”, refiere la Inteligencia Artificial.
En tal sentido, es esencial buscar la manera más idónea de lograr que el proceso natural de la digestión se lleve a cabo correctamente y así evitar comprometer la salud.
¿Cuáles son los problemas de digestión más comunes?
Expertos de la Clínica Universidad de Navarra señalan que las alteraciones en el proceso digestivo pueden manifestarse como digestiones lentas o maalas digestiones impactando negativamente la salud en general.
“Las digestiones lentas pueden estar asociadas a factores como una dieta baja en fibra, estrés, o condiciones médicas como la dispepsia funcional. Este problema puede provocar sensación de pesadez y distensión abdominal.
Las malaas digestiones suelen presentarse con síntomas como dolor abdominal, náuseas y acidez. Estas pueden deberse a intolerancias alimentarias, gastritis o reflujo gastroesofágico”.
De estas, la acidez o ardor estomacal es una de las molestias que más se reporta, pues suele empeorar luego de comer, por la noche, o cuando la persona está acostado o inclinado. Afortunadamente no es de alarmarse, y la mayoría de las personas puede controlar el malestar con cambios en el estilo de vida y medicamentos de venta libre.
¡Alivio totalmente natural!
Los antiácidos, son una de las primeras opciones a considerar, pero no son la única manera de aliviar las molestias y favorecer la digestión, partiendo de ello, te compartimos algunas formas naturales de lograrlo.
Por ejemplo, masticar bien y lentamente, facilita la acción de los jugos gástricos sobre los alimentos. También es clave reducir el consumo de bebidas con gas, porque éste se expande y causa el efecto de una comida demasiado abundante, y facilita la acumulación de gases.
Por otra parte, conviene realizar cinco comidas ligeras al día. La recomendación es que se realicen cada tres o cuatro horas. Con ello se evita que el estómago vacío y el apetito desmedido provoque comer mucho más en una comida, y eso a su vez dificulte el proceso de digestión.
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