La manzanilla se mantiene como una de las plantas medicinales más consumidas y estudiadas globalmente, ya que, destaca por sus múltiples propiedades farmacológicas, las cuales favorecen al bienestar del organismo en general.
Favorece la salud digestiva y reduce la inflamación
Uno de los usos más extendidos de la manzanilla es el alivio de las molestias estomacales. Contiene compuestos bioactivos con propiedades antiespasmódicas y antiinflamatorias que ayudan a relajar los músculos del tracto digestivo. Su consumo es habitualmente recomendado para mitigar síntomas como la indigestión, los gases, la acidez estomacal, las náuseas y los cólicos intestinales.
Promueve la relajación y combate el insomnio
La manzanilla es ampliamente reconocida por sus efectos cálmanos en el sistema nervioso. Esto se debe a la presencia de apigenina, un antioxidante flavonoide que se une a receptores específicos en el cerebro, reduciendo la ansiedad y favoreciendo el sueño reparador.
Poderoso escudo antioxidante e inmunológico
Los flavonoides y aceites esenciales presentes en sus flores confieren a la manzanilla una valiosa capacidad antioxidante. Estos compuestos ayudan a combatir el estrés oxidativo y neutralizan los radicales libres, protegiendo a las células contra el envejecimiento prematuro. Asimismo, sus propiedades antimicrobianas contribuyen a fortalecer las defensas naturales del organismo frente a infecciones leves.
Apoyo en el control de la glucosa y la salud cardiovascular
Diversos estudios sugieren que el consumo regular de infusión de manzanilla ayuda a modular los niveles de azúcar en sangre, evitando picos glucémicos después de las comidas. Adicionalmente, sus antioxidantes colaboran en la reducción del colesterol LDL ("malo") y los triglicéridos, apoyando el correcto funcionamiento del sistema cardiovascular.
¿Cómo prepararla correctamente para conservar sus propiedades?
1-Llevar una taza de agua al punto de ebullición.
2-Añadir de 1 a 2 cucharaditas de flores secas de manzanilla (o una bolsita de té).
3-Apagar el fuego, tapar el recipiente y dejar reposar durante 5 a 10 minutos (tapar la infusión evita que se evaporen sus aceites esenciales).
4- Colar y servir tibia. Se puede consumir sola o con unas gotas de limón.
En definitiva, incluir la infusión de manzanilla en la cotidianidad contribuye a mantener el cuerpo hidratado de manera natural.
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