En los últimos años, hemos sido testigos de una tendencia creciente hacia la "bio-optimización". Parece que, para estar sanos, es obligatorio llenar nuestra despensa con frascos de colágeno, cápsulas de magnesio y complejos vitamínicos. Nos han vendido la idea de que nuestro cuerpo es una máquina incompleta que requiere de la industria farmacéutica para funcionar al 100%.
Sin embargo, en medio de este auge de suplementos, hemos perdido de vista una verdad fundamental: la naturaleza ya diseñó el "suplemento" perfecto, y se llama comida real.
El marketing moderno nos ha hecho creer que las soluciones mágicas vienen en frascos, pero la ciencia nutricional está empezando a levantar la voz para recordarnos que la salud no se compra en la farmacia, sino que se construye en el mercado.
Priorizar una pastilla sobre un plato equilibrado no solo es más costoso, sino que nos priva de la complejidad nutricional que solo los alimentos frescos pueden ofrecernos.
La comida real le gana la partida a los suplementos
Aunque el magnesio es vital para dormir bien, evitar calambres y producir energía, la mayoría de nosotros no necesitamos comprarlo por separado. Aquí te explicamos por qué volver a lo básico es tu mejor estrategia:
1. El secreto está en la "matriz alimentaria"
El gran problema de los suplementos es que ofrecen los nutrientes de forma aislada. Cuando comes una almendra o un plato de espinacas, no solo obtienes magnesio; recibes un paquete completo de fibra, antioxidantes y vitaminas que trabajan en equipo. La doctora nutricionista Federica Amati asegura que esa sinergia es algo que una pastilla solitaria simplemente no puede replicar. El cuerpo absorbe y utiliza mejor los minerales cuando vienen en su "envase" original: los alimentos.
2. ¿Dónde encontrarlo sin gastar de más?
Alcanzar los niveles diarios recomendados es mucho más sencillo de lo que parece si ajustas tu lista de la compra. Los verdaderos protagonistas son:
- Semillas y frutos secos: especialmente las pipas de calabaza, la chía y los anacardos.
- Verdes intensos: espinacas y acelgas son fuentes naturales inagotables.
- Legumbres y cereales: un buen plato de lentejas o arroz integral aporta más de lo que imaginas.
3. ¿Cuándo sí es necesaria la ayuda extra?
La suplementación no es mala por definición, pero debe ser la excepción, no la regla. Solo es realmente necesaria bajo supervisión médica en casos específicos, como personas mayores, personas con diabetes tipo 2, quienes sufren de celiaquía o problemas de absorción, y casos de consumo crónico de alcohol.
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