La serotonina es un neurotransmisor y una hormona clave que actúa como un mensajero químico en el cuerpo. Aunque popularmente se le conoce como la “hormona de la felicidad” debido a su gran impacto en el estado de ánimo, sus funciones van mucho más allá de las emociones.
Existen casos documentados sobre sus beneficios en el organismo y la sensibilidad emocional, pero también sobre la peligrosidad de su exceso en el sistema nervioso.
Curiosamente, cerca del 90 % de la serotonina no se produce en el cerebro, sino en el tracto gastrointestinal, donde ayuda a regular las funciones digestivas y la salud intestinal. Por ello, aunque se trata de la misma molécula, suele hablarse de la serotonina cerebral y la intestinal según dónde ejerza sus funciones.
¿En qué nos ayuda la serotonina?
- La serotonina incide en el estado de ánimo y las emociones: Ayuda a regular la ansiedad, reduce el estrés y promueve sensaciones de bienestar y calma. Niveles bajos suelen asociarse con estados de depresión o ansiedad.
- Ayuda en el control del sueño: Es el precursor directo de la melatonina, la hormona que regula los ciclos de sueño y vigilia (el ritmo circadiano).
- Estimula los movimientos intestinales para procesar los alimentos.
- Las plaquetas liberan serotonina para ayudar a la cicatrización y constreñir los vasos sanguíneos cuando hay una herida.
- E incide en la salud ósea ya que interviene en los procesos de mantenimiento de la masa ósea.
¿Cómo se produce?
El cuerpo sintetiza serotonina a partir de un aminoácido esencial llamado triptófano. Dado que el organismo no produce triptófano por sí mismo, es necesario obtenerlo a través de la alimentación. Algunas fuentes alimenticias ricas en triptófano son el pavo, pollo, huevos, lácteos, frutos secos, semillas, legumbres y plátanos.
¿Cómo mantener niveles saludables?
Además de una dieta equilibrada, algunas formas para favorecer la producción de serotonina son:
- Exponerse a la luz solar, pues esta estimula la síntesis de este neurotransmisor a través de la piel y la retina.
- Realizar ejercicio aeróbico (correr, andar en bicicleta, nadar, caminar) ya que incrementa los niveles de triptófano que llegan al cerebro.
- Cuidar la microbiota intestinal. Una digestión saludable beneficia directamente la producción de la serotonina del tipo intestinal.
- Practicar el manejo del estrés ya que este reduce la disponibilidad de serotonina en el organismo.
Al seguir estas recomendaciones, este importante neurotransmisor podrá realizar sus funciones de forma óptima y brindar grandes beneficios al organismo.
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