Veintisiete años de aulas, medallas y un evento que cambió la repostería venezolana: la construcción silenciosa de Dalila Cabrita de Peña como referente del cake design
La carrera de Dalila Cabrita de Peña no comenzó en una cocina. Comenzó en un salón de clases de Barquisimeto, en abril de 1986, cuando se graduó en el Instituto Universitario Pedagógico Experimental de esa ciudad como Profesora en Idiomas Modernos. Un año después formaba parte del equipo fundador de la Escuela Básica de Formación Deportiva Barquisimeto. Esa condición de pedagoga, que muchos colegas del gremio conocen solo de oídas, explica buena parte de lo que vendría después: antes de ser una de las instructoras de repostería artística más solicitadas del continente, Dalila fue, durante años, una docente de aula. La técnica llegó después. El método ya lo tenía.
Entre la docencia y la casa se abrió camino un tercer oficio que hoy resulta revelador. Durante más de quince años trabajó como costurera profesional, especializada en vestidos de fiesta y trajes de novia, y confeccionó cada uno de los vestidos de su hija desde el nacimiento hasta la graduación universitaria. Pintó cerámica, trabajó la madera, bordó, armó centros de mesa y recordatorios. Nada de eso era repostería, pero todo era lo mismo: manos entrenadas, paciencia larga, tolerancia cero al acabado descuidado. Una tarde, frente al televisor, vio un programa argentino donde decoraban tortas y decidió que quería aprender a hacer aquello, el terreno estaba preparado desde hacía dos décadas.
Su primer curso lo tomó en Barquisimeto con el reconocido repostero colombiano Germán Villamizar, hace veintisiete años, y con él completó tres cursos más mientras seguía dando clases en el liceo. De esa combinación —el aula por la mañana, el azúcar por la tarde— nació una carrera que hoy suma veintiocho años dedicados a la decoración de tortas y veintisiete impartiendo clases en el arte del azúcar, con especialización en manejo de manga, elaboración de flores, modelado de figuras, piezas en pastillaje y galletería decorada.
El año 2009 funciona como bisagra. Fue el año en que formalizó su negocio, Variedades Dalila, que pronto pasaría a llamarse Dalila Cakes y que operaría hasta 2015. Fue también el año en que se hizo miembro de ICES, la International Cake Exploration Societé, la organización norteamericana que reúne a miles de reposteros de todo el mundo y cuyas convenciones anuales se convertirían en su universidad itinerante. Y fue el año en que la familia Peña organizó, bajo el nombre de Expo Arel, la primera edición de lo que terminaría siendo el evento de repostería más grande de Venezuela. La idea había sido de su hija Sojaida Peña; ella aportó respaldo, criterio y oficio. Por primera vez llegaron al país los artistas argentinos María Castro y Gabriel Castillo, del programa Tortas y Pasteles del canal Utilísima.
Lo que ocurrió en los seis años siguientes en el Centro Comercial Sambil de Barquisimeto no tiene demasiados equivalentes en la región. En 2011, ya con el nombre de Expo Tortas, el evento reunió a más de dos mil personas y trajo a la argentina Mirta Biscardi. En 2012 se sumó la palabra que lo definiría, Competencia, con categorías para principiantes y expertos, y la asistencia se duplicó hasta las cuatro mil personas, esa vez con talento exclusivamente nacional. En 2013 llegó Mauro Castano, del programa Cake Boss de TLC y de la pastelería Carlos Bakery, y el evento superó las diez mil personas. En 2014 Castano regresó junto al brasileño Emerson Romario, célebre por sus figuras humanas en porcelana fría, para celebrar el quinto aniversario del evento. En junio de 2015, la sexta edición venezolana se dedicó íntegramente a homenajear al talento nacional. Aquel evento fue mucho más que una feria: fue el lugar donde una generación completa de reposteros venezolanos se vio a sí misma como gremio por primera vez, con proveedores, demostradores, seminarios y una competencia que puso listones donde antes había intuición.
Mientras el evento crecía, Dalila competía afuera. En 2010 se presentó en el Cake International: The Sugar Craft & Cake Decorating Show, en Birmingham, Inglaterra, en tres categorías. Sufrió una caída que le fracturó un brazo y destrozó una de sus piezas; reparó las dos restantes el día anterior al concurso y ganó medalla de oro en ambas categorías en las que finalmente participó. Terminó hospitalizada y con dos medallas. En octubre de 2011, la Asociación Española de Diseñadores de Tartas, ASES de Tartas, la nombró Socia de Honor en Alicante en agradecimiento por su colaboración docente. En 2018 obtuvo el primer premio del Confectionary Arts Competition en la categoría Mad About Hats Cake Challenge, durante la convención de ICES en Cincinnati, Ohio.
El reconocimiento más elocuente, sin embargo, no vino de un jurado sino de sus pares. En 2015, durante una de las ediciones de Expo Tortas, los reposteros de Venezuela le entregaron una placa que agradecía su desempeño como docente del arte del azúcar y la describía como un ícono nacional e internacional de ese arte, por llevar sus conocimientos a cada región del país. Ese mismo octubre, el evento cruzó fronteras por primera vez y se realizó en el hotel RIU de Ciudad de Panamá, otra vez con Castano como figura central.
La década siguiente la encontró fuera de Venezuela. Se instaló en Medellín, donde vivió diez años y donde en 2016 abrió Dalila Bakery & Mauro's Classes, la academia que mantuvo hasta 2024 y cuyo socio principal fue el propio Mauro Castano. La sociedad había nacido de una amistad construida a pulso desde 2012, y derivó también en el Cake Master Tour, que durante 2016 y 2017 se realizó en las instalaciones de Lackawanna, en Nueva Jersey, propiedad de Carlos Bakery. En marzo de 2020, Expo Tortas celebró su primera edición colombiana y octava latinoamericana, con tres días de demostraciones, seminarios y cursos.
En paralelo se consolidó una segunda carrera, la editorial. Formó parte del Editorial Board de la revista norteamericana American Cake Decorating y colaboró con la británica Wedding Cakes a Design Source, la española Bricorepostería, la venezolana Decoración de Tortas del Bloque de Armas —durante más de seis años— y la revista Novias. Es autora y productora de cuatro revistas de decoración de tortas. Su trabajo ha sido portada de Cake Central en el primer trimestre de 2016, de la británica Cake Masters en 2021, y de American Cake Decorating en su edición navideña de 2023 y nuevamente en agosto de 2025; en julio de este 2026 la misma publicación estadounidense le dedicó un tutorial.
A ese recorrido hay que sumarle nueve años como miembro activa de ICES, cuatro de ellos como representante oficial para Venezuela —papel por el que recibió cuatro reconocimientos de la organización—, la certificación Master de Wilton y PME, y clases dictadas en más de doce países. Pero el dato que mejor mide una trayectoria docente no es ninguno de esos. Es el que ella misma señala cuando le preguntan por sus logros: la cantidad de artistas de distintas nacionalidades que hoy viven de esta profesión porque pasaron por sus cursos, y que siguen escribiéndole, lo que le convierten en una leyenda viva de su industria que le ha reconocido como una pieza invaluable por sus aportes a través de casi 3 décadas.