Domenica Basantes, la ecuatoriana que ayudó a reconstruir Bubbl desde cero

Lunes, 14 de julio de 2025 a las 10:10 am
Domenica Basantes, la ecuatoriana que ayudó a reconstruir Bubbl desde cero

Cuando Doménica Basantes entró a Bubbl, la compañía tenía una idea y poco más. Cuando salió, diez meses después, la plataforma había multiplicado sus usuarios activos diarios por más de cinco, había cambiado de modelo de negocio y contaba con un sistema de diseño, un brand book y una arquitectura de producto que antes no existían.

Basantes, ecuatoriana de veinticuatro años y egresada del Savannah College of Art and Design, no es un nombre habitual en las notas sobre startups. Su formación es Motion Media Design y su portafolio, hasta 2022, apuntaba al cine y a la televisión. Mientras trabajaba como practicante en And/Or Studio —donde contribuyó al paquete de marca y al diseño de títulos de Are You the One?, la serie de MTV—, comenzó a colaborar en paralelo como freelance a tiempo parcial para Bubbl. Nada en ese intenso recorrido anticipaba que terminaría siendo la única diseñadora a tiempo completo de una startup en pleno pivote.

La historia empezó como freelance. Hernán Cueva la contactó para colaborar en el proyecto y ella puso una condición desde el inicio: quería sumar a Tuti Kopper, entonces terminando su carrera en Advertising. "Aunque yo era diseñadora, sentía que necesitábamos su perspectiva desde el día uno", explica. Juntas produjeron el primer brand book de la marca.

Ese encargo puntual se convirtió en un puesto de tiempo completo en octubre de 2022, con un alcance mucho mayor: no solo branding, sino producto. Basantes asumió el diseño de UX, interfaz y sistemas de marca durante la transición de Bubbl hacia un marketplace social de extremo a extremo, un cambio de rumbo que exigía redefinir la propuesta de valor de la compañía prácticamente desde la base.

El equipo de tiempo completo era mínimo: cuatro hombres — Santiago Pozuelo, Gabriel Lobl, Kamiab Ayani,  Hernán Cueva— y ella. El resto venía mayoritariamente de perfiles de ciencias de la computación y marketing. Durante meses, Basantes fue la única persona con formación en diseño trabajando full time dentro de la empresa. "Ser la única mujer del equipo por un tiempo también significó aprender a hacerme espacio, defender decisiones de diseño y asumir muchísima responsabilidad desde muy temprano", reconoce.

Lo primero que hizo no fue abrir un archivo de diseño. Fue escuchar. Basantes montó un programa de investigación de usuarios que llegó a superar las cincuenta entrevistas semanales, con un criterio poco ortodoxo para una startup en fase temprana: no limitarse al usuario final. Habló con organizadores de eventos, DJs, negocios locales y usuarios con perfiles radicalmente distintos, en Estados Unidos, Ecuador y otros países. "Ahí entendí que diseñar no empieza en una computadora; empieza escuchando", resume. El resultado de ese trabajo no se quedó en un informe. Alimentó decisiones de producto, de posicionamiento y de roadmap que la compañía tomó en los meses siguientes.

La otra pata de su aporte fue de proceso. Implementó flujos de trabajo estructurados y prácticas basadas en SCRUM que mejoraron la alineación entre diseño, desarrollo y liderazgo, y trabajó pegada a los desarrolladores para garantizar que lo diseñado fuera viable, escalable y eficiente de implementar. En una empresa donde todos hacían un poco de todo, ese ordenamiento tuvo tanto peso como cualquier pantalla. Las cifras del período son elocuentes. Gracias a las mejoras de experiencia impulsadas desde el diseño, la plataforma logró duplicar su base de usuarios activos diarios en tiempo récord y consolidar un flujo constante de creadores monetizando su contenido desde el primer día. 

Basantes, sin embargo, insiste en mover la conversación de lugar. "La verdad es que nunca me han importado mucho los números", dice. Lo que la movía era la premisa del producto: en una época en la que la gente pasa demasiado tiempo frente a una pantalla, Bubbl estaba construyendo justamente lo contrario, una herramienta para que las personas salieran de casa, descubrieran lugares nuevos y tuvieran experiencias reales. "Saber que una persona salió con sus amigos, descubrió un negocio local o vivió una experiencia que de otra forma no habría tenido ya era algo que me llenaba el corazón. Siento que la humanidad necesita mucho más de eso".

A medida que el alcance del trabajo crecía, Basantes incorporó a dos colegas: Stephanie Tweddle y Alejandra Rodríguez. Con ellas rediseñó prácticamente todas las bases de la plataforma y construyó buena parte de la experiencia que Bubbl ofrece hoy. "Ver a tres mujeres construyendo una parte tan importante de los cimientos de lo que hoy es Bubbl es algo que siempre voy a recordar", afirma. Y agrega una observación que aplica a buena parte de la industria: "Quizás nunca fuimos las caras más visibles del proyecto, y está bien; muchas de las historias más importantes de una startup también se escriben detrás de escena".

Sobre el liderazgo de la compañía, y en particular sobre Santiago Pozuelo, su CEO, es directa: le atribuye haber creído en ella más de lo que ella misma creía, haberle entregado responsabilidades que la excedían y haberle dado, con eso, una confianza que cambió su carrera. "Creo que muchas de las oportunidades que acepté después fueron porque alguien primero me hizo sentir que sí era capaz". Y matiza, con el cuidado de quien no quiere apropiarse de un logro colectivo: "Bubbl nunca ha sido el trabajo de una sola persona. Yo tuve la fortuna de aportar en una etapa muy importante de esa construcción, pero hubo muchísimas personas dejando el alma para que ese proyecto siguiera avanzando".

La etapa de Basantes en Bubbl terminó en julio de 2023, cuando la compañía tuvo que reducir significativamente su equipo para disminuir su burn rate y extender su runway. Para entonces, había dejado avanzado un amplio cuerpo de trabajo de diseño: buena parte de las nuevas experiencias, interfaces y sistemas estaban diseñados y listos para ser implementados, mientras el equipo de desarrollo continuaba traduciendo ese trabajo a código. Su salida llegó, por tanto, en un momento en que todavía quedaba una importante hoja de ruta de implementación por delante.

Durante sus últimos meses en la compañía, Basantes trabajó remotamente desde Honolulu, adaptándose a una diferencia horaria que muchas veces significaba comenzar sus jornadas y conectarse a reuniones desde las seis de la mañana. Allí la recibió una de sus mejores amigas, cuyo apoyo fue especialmente importante mientras procesaba el cierre de una etapa en la que se había involucrado profundamente. Al mismo tiempo, Basantes ya había comenzado a entrevistar para su siguiente oportunidad profesional, entre ellas una posición en SCAD. 

Desde septiembre trabaja como diseñadora de motion graphics en el equipo de Visual Media de SCAD, en un terreno más cercano al audiovisual del que había salido: contenido de marca, piezas editoriales y proyectos vinculados al cine, además de gráficos para eventos institucionales en vivo. Es, en apariencia, un regreso. En la práctica, vuelve con un instrumental distinto."Fue la primera vez que entendí que el diseño puede tener un asiento en la mesa donde se toman las decisiones importantes de una empresa", dice sobre su paso por la startup. Vio cómo investigaciones y propuestas que salían de su cabeza modificaban el producto, y colaboró de cerca no solo con diseño, sino con marketing, producto y estrategia.

Esa mezcla es hoy su carta de presentación. Cuando le preguntan si es motion designer o diseñadora de experiencia, se niega a elegir. "Lo que realmente me apasiona es contar historias y resolver problemas visualmente. A veces eso se logra con una secuencia de títulos, otras con una aplicación, otras con una identidad de marca". En su caso, no hay porque encasillarse, el oficio como visual designer la define por completo. 

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