El edificio Los Corales tenía en la planta baja una ferretería y una carnicería muy conocidas por los habitantes en la avenida La Costanera, en Caraballeda. Desde los años 70 se habían instalado una farmacia, una mueblería y, al momento del doble terremoto, estaba funcionando el local de venta de productos ferreteros y de carnes y víveres.
Ahora es un amasijo de escombros donde un grupo de voluntarios —conformados por vecinos de las zonas cercanas— trabaja sin descanso para buscar sobrevivientes.
Hasta ahora han podido encontrar a cuatro personas, asegura el voluntario Jonathan Pacheco, dueño de una cristalería en la parte alta de Caraballeda, una zona que tiene más casas que edificios y hasta el día sábado en la noche permanecía sin luz desde el temblor.
Pacheco, junto a un grupo de hombres, alrededor de unos 20-30, algunos jóvenes, hasta de 50 y 60 años, está trabajando en el rescate de sobrevivientes desde el mismo miércoles y duerme en un refugio improvisado al lado de un local que toda la comunidad conoce como “la mueblería del árabe”.
Asegura que la estadía del grupo de voluntarios “muy probablemente” ha impedido que saqueen esa tienda de colchones, debido a que diversos comercios han sido saqueados en las zonas afectadas de Caraballeda, Caribe y Tanaguarena, las más afectadas del estado La Guaira por el doble sismo ocurrido el miércoles 24 de junio.
Que Pacheco pueda precisar nombres y un número correcto de rescate no es posible o fácil.
Los recuerdos de los habitantes del lugar que sobrevivieron al terremoto se agolpan y van y vienen de pronto. Incluso precisar el nombre de la conocida carnicería en el edificio Los Corales es difícil; dice que es el “Rey de la Carne”, pero también menciona “La boutique de la Carne”.
“Pudimos sacar a tres o cuatro personas vivas el miércoles y jueves de aquí. Pero ahora estamos buscando los cadáveres de tres personas. El día de la falsa alerta de tsunami les dio miedo a muchas de las personas aquí y dejaron de buscar y ayudarnos. Ahora solo están allí los cuerpos sin vida. En el edificio Arichuna, al lado sacaron a una muchacha flaquita de 17 años viva el viernes a las 5 de la mañana”, señala Pacheco.
Las labores de búsqueda continúan 72 horas después (hasta el sábado en la noche); sin embargo, han sido infructuosas.
Tanto en el Arichuna como en el edificio Los Corales, el trabajo de rescate ha sido totalmente realizado por voluntarios sin maquinarias especializadas.
De acuerdo con el profesor asociado de la Facultad de Medicina de Harvard, Jarone Lee (citado por el medio The New York Times), una persona atrapada en los escombros podría sobrevivir hasta una semana, pero las primeras 48 a 72 horas “son cruciales”.
Por Zolanda Patiño
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