La presión social por promover la autonomía choca directamente con las preocupaciones por la seguridad urbana y la responsabilidad parental.
La pregunta sobre cuándo un niño está listo para caminar solo a la escuela, hacer un mandado o salir sin supervisión adulta no tiene una respuesta simple ni una "edad mágica" universal.
Psicólogos infantiles indican que dicha decisión debe basarse en una evolución de madurez emocional y cognitiva, la seguridad del entorno y el marco legal de protección infantil vigente.
Los especialistas advierten que enfocar la independencia en una edad rígida, como los 8 o 10 años, resulta un error, ya que cada niño desarrolla la capacidad de juicio a ritmos distintos.
Habilidades clave para desarrollar
La autonomía para ir solo a la escuela, por ejemplo, exige habilidades críticas: saber memorizar un número telefónico de emergencia, identificar una figura de autoridad (policía o persona de seguridad), y tener la capacidad de evaluar riesgos de tráfico o interacciones con extraños.
En la práctica, las diferentes actividades de autonomía se van liberando progresivamente, según la madurez demostrada por el menor, indica el psicólogo Jose María Rangel de Contivera, Catia.
7 a 9 años: En este rango de edad, suelen estar listos para trayectos cortos y sencillos como caminar solo a la escuela o a una casa vecina, por lo que, el niño debe tener una comprensión sólida de su ruta, saber diferenciar la izquierda de la derecha, y manejar reglas básicas de tráfico y señales peatonales.
9 a 11 años: El profesional menciona que" La capacidad para ir a hacer un mandado requiere el dominio de matemáticas básicas (contar el cambio, entender los precios) y la capacidad de resistir distracciones o tentaciones en el camino".
11 a 13 años: El preadolescente debe poder manejar la presión de grupo, tomar decisiones seguras sobre dónde ir y a qué hora regresar "se le considera la prueba de fuego porque saldrá con más personas a lugares como centro comercial", señala Rangel.
El experto insisten en que la introducción a la autonomía debe ser gradual y supervisada, comenzando con trayectos cortos bajo vigilancia discreta de los padres.
"Hay niños de 12 años muy maduros y otros que aún necesitan un tiempo para aprender a discernir en situaciones como el desorientarse y pedir ayuda".
Seguridad urbana y conciencia de riesgo
El factor geográfico y social es un criterio determinante que supera la madurez del niño, los padres deben ser realistas sobre la seguridad de la ruta a la escuela o a cualquier lugar.
"Muchos padres no otorgan la independencia total hasta que el niño demuestra responsabilidad en el uso del dispositivo", comenta. El uso de teléfonos a menudo los padres se los permiten con GPS activado.
Estas apps sirven como una herramienta de seguridad y comunicación de emergencia.
"Un niño debe interiorizar las reglas de seguridad sobre extraños, saber que puede decir "NO" a un adulto y nunca aceptar regalos o ayuda de personas desconocidas".
La mayoría de los pediatras sugiere esperar hasta los 10 o 12 años para que el menor tenga la madurez emocional y física para manejar una emergencia y ser dejdo sin supervición.
La Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes (LOPNA) establece que aunque no existe un artículo que diga: "A los 12 años puede ir solo", la ley castiga el incumplimiento del deber de protección.
Los 12 años suelen marcar la transición hacia una mayor libertad de movimiento bajo la Ley.
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