Hay una historia que Nicole Castañeda cuenta sin darle demasiada importancia, aunque explica casi todo lo que vino después. Antes de audicionar para Berklee College of Music, la institución más prestigiosa del mundo en formación musical contemporánea, esta mexicana no tenía formación técnica. Sabía que cantaba bien. Nada más. Así que se encerró a estudiar durante un mes todo lo que necesitaba saber para presentarse, y entró. "Toda mi vida siempre que he querido algo lo he conseguido de una manera u otra", dice, y lo dice sin épica, como quien describe un procedimiento.
Llegó a Boston con la idea de convertirse en artista y compositora. Su padre, escéptico ante la decisión de estudiar música, le sugirió que al menos tomara una clase de negocios para entender el otro lado del oficio. En su segundo semestre se inscribió en la electiva Intro to Music Business y allí ocurrió el desvío que definió su carrera. El profesor Ralph Jaccodine le enseñó lo que pasa detrás de cámaras: los acuerdos, las negociaciones, la planificación de proyectos. "Él me hizo enamorarme de la carrera de music business y lo que implicaba", recuerda. Terminó el curso y declaró la especialización. Hoy cursa el Management Track de la carrera de Music Business and Management con un promedio de 3.8.
Lo que siguió fue una acumulación deliberada de experiencia mientras todavía estaba en las aulas. Entre 2022 y 2024 estuvo vinculada al Hits & Heat Showcase, primero como intérprete y luego como co-organizadora de las ediciones de 2023 y 2024, un evento que superó los cuatrocientos asistentes y donde le tocó equilibrar dirección creativa con logística, promoción y búsqueda de patrocinios. En marzo de este año coordinó Ídolos Latinos, el showcase latino más grande de Berklee, un concierto con mil doscientos asistentes que se agotó por completo y en el que se ocupó de cronogramas, patrocinadores, coordinación de músicos y estrategia de mercadeo. Durante el verano formó parte del equipo de management de la gira sudamericana de Manuela Sánchez-Goubert, la primera internacional de la artista, apoyando la planificación, la logística y la construcción de marca.
En mayo asumió su primer rol formal en la industria del mercadeo digital, como asistente de redes sociales y marketing digital en NOX Media, donde es el punto de contacto principal para Universal Music Latino. Allí diseña campañas para los artistas del sello, produce contenido para TikTok y reels, elabora reportes mensuales de analítica y ha impulsado un crecimiento superior al doscientos por ciento en las plataformas que administra. Desde septiembre suma además el equipo de marketing y de temática del Berklee Popular Music Institute, el programa que la universidad reserva para sus estudiantes con proyección profesional real.
Su elección de terreno no es casual, y ella lo argumenta con una claridad poco común para alguien que apenas empieza. Sostiene que la estrategia digital es una de las áreas de las que menos se habla dentro de la industria, pese a que hoy resulta determinante para el crecimiento de cualquier marca musical, sea un artista, un festival o una disquera. "Todos asumimos que nada más hay que postear videos o fotos, pero nadie de verdad toma en cuenta lo que significa hacer un plan de release o una campaña estratégica para poder lograr un goal o llegar a un KPI", explica. El mercado le da la razón: en la última década, la conversación digital dejó de ser un accesorio promocional para convertirse en el primer lugar donde se decide si una canción existe o no para el público.
Castañeda entiende ese trabajo en términos casi narrativos. Habla de construir mundos pequeños en cada campaña y desarrollarlos poco a poco, de encontrar la historia que hay detrás y traducirla para una audiencia. Se describe como una persona gráfica, que necesita ver las cosas para razonarlas, y esa manera de pensar se le nota en la forma de armar planes de contenido, donde cada pieza cumple una función dentro de una arquitectura mayor.
Todavía no se ha graduado y ya trabaja con uno de los sellos latinos más grandes del planeta. Dejó su país y a su familia para perseguir esto, algo que menciona con una mezcla de orgullo y pragmatismo. Cuando se le pregunta hacia dónde va, no habla de fama ni de escenarios. Habla de fortalecer una industria, de servir de puente entre el mercado latino y el estadounidense, de seguir aprendiendo de gente con más años encima. Es, en sus propias palabras, una persona con ganas de comerse al mundo. A juzgar por el ritmo de los últimos dos años, no parece una frase hecha sino la promesa de una profesional de alto nivel.
