Comerciantes de La Candelaria reportan el desplome en sus ventas durante el segundo trimestre de 2026, debido a una medida inconsulta que prohíbe estacionar automóviles en locales de unas calles y avenidas específicas.
“Vendo hasta menos de la mitad”, dice con tristeza y frustración una joven mujer que acaba de encargarse del negocio familiar, el cual funcionado en esta céntrica parroquia caraqueña durante varias generaciones.
En otros establecimientos la crítica se centra en que no fueron consultados para la aplicación de una norma que se estrenó durante la Semana Santa de este año, pero quedó vigente “hasta nuevo aviso”.
“El agravante es que se trata de una decisión selectiva. Por ejemplo, en vías donde se ubican oficinas públicas, los funcionarios estacionan sin problema alguno en plena calle”, puntualiza un dependiente, quien pide resguardar su identidad.
Esta caída en las ventas, en promedio de 50 %, ocurre en las tiendas que funcionan en las avenidas Este 0, Norte 13 y Norte 11, en las cuales convergen las esquinas de Candilito, Alcabala y Urapal.
La Candelaria tiene una realidad que no fue tomada en cuenta
Solo bajo la condición de anonimato, dueños de establecimientos y vendedores accedieron a relatar esta dramática situación a la multiplataforma 2001.
Recuerdan que La Candelaria surgió en una época en la que el automóvil aún no era el protagonista y por ello no se planificó instalar suficientes estacionamientos.
Esta situación empeoró hace más de una década, cuando se construyen urbanismos de Misión Vivienda, a los cuales tampoco se les habilitan áreas de parqueo de vehículos.
“Pero el propio Gobierno incentivó el caos al financiar la compra de autos a personas sin lugar dónde estacionarlos”, relata un afectado del sector comercio.
Ninguno de los denunciantes cuestiona que se mejore el entorno urbano para el peatón, pero “no puede ser a costa del comercio formal que paga impuestos y trabaja de sol a sol de forma honesta”, describe preocupada detrás del mostrador una mujer mayor con varias décadas en el área de alimentos.
En tal sentido, estiman que, antes de continuar con otras medidas similares, primero se solvente lo relacionado al tránsito vehicular que permite la afluencia de clientes y así garantizar una facturación para honrar impuestos y darles empleo a miles de personas.
“Ahora mis compradores tardan horas dando vueltas y vueltas. Se fastidian y se van. ¿Quién pierde? No solamente yo, sino todos”, afirma cabizbajo al lado de la Santamaría un hombre de mediana edad de ancestros europeos.
¿Por qué unos sí y otros no?
El reclamo de los comerciantes afectados por la prohibición del parqueo apunta también a lo “selectiva” de la medida, la cual se implementó a partir de la Semana Santa 2026 y no se sabe si será permanente.
“Solo nos ‘castigaron’ a quienes laboramos en las avenidas Este 0, Norte 13 y Norte 11, pero los comercios, oficinas y, sobre todo, funcionarios públicos en otras cuadras, están tranquilos, a sus anchas”, especifica un encargado que teme por el pan de cada día de sus dos pequeños hijos.
En La Candelaria, los comerciantes esperan lograr soluciones de consenso con las autoridades, con las cuales todos se beneficien. Recuerdan, por ejemplo, el plan de parquímetros autorizados que podría ser una buena alternativa.
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