Residentes del edificio Caltagirone, ubicado a 100 metros del Banco de Venezuela, en pleno centro de El Tocuyo, estado Lara, denuncian una grave crisis habitacional y estructural que pone en riesgo la vida de las familias que aún permanecen en el inmueble.
El edificio presenta un colapso severo del sistema de cloacas, con evidentes fugas de aguas servidas. En uno de los apartamentos se observa cómo los residentes deben colocar baldes bajo las tuberías del fregadero para recoger el agua que cae constantemente. Además, existen fallas graves de infraestructura: paredes y techos con grandes grietas, revestimiento caído que deja al descubierto los bloques de arcilla, pintura descascarada y avanzado deterioro en pasillos y áreas comunes.
En la planta baja funcionan varios locales comerciales, entre ellos una tasca y una heladería, que permanecen permanentemente abarrotados de personas. Susana Massaad ha manifestado su profunda preocupación a los arrendatarios de la tasca, ya que las fuertes vibraciones de la música durante las noches de mayor actividad se sienten claramente en los apartamentos superiores, aumentando el temor a un posible colapso.
Susana Massaad, arrendataria del Apartamento 2-B, es una de las voceras principales. Madre de una niña artista plástica, lleva más de 8 años y 8 meses como inquilina directa del propietario Francesco Caltagirone Gentile, con contrato formal suscrito el 1° de septiembre de 2017. Su arraigo en el edificio alcanza casi 19 años, ya que su prima habitó el mismo apartamento durante 10 años antes que ella.
Ella y su hija viven solas en su apartamento, decorado con hermosos cuadros pintados por su hija. A pesar del grave deterioro, no han conseguido otra vivienda donde mudarse. Massaad ha expresado su temor de que ocurra una tragedia similar a la ocurrida recientemente en República Dominicana, donde el colapso de una discoteca provocó la muerte de decenas de personas, entre ellas el reconocido merenguero Rubby Pérez.
Massaad asegura que, como inquilina, ha invertido miles de dólares de su propio bolsillo en reparaciones que no le corresponden, incluyendo la compra de una bomba de agua y la reparación del techo en varias oportunidades. Además, denunció que el servicio de agua fue suspendido debido a la enorme deuda que los propietarios del edificio mantienen con las empresas prestadoras de servicios, lo que ha agravado aún más la crisis.
Massaad ha reportado esta problemática en múltiples oportunidades ante las distintas autoridades municipales y organismos competentes, sin recibir respuestas oportunas ni soluciones definitivas. Como arrendataria legítima con solvencia demostrada, se ampara en la Ley de Arrendamientos Inmobiliarios y en el derecho de preferencia ofertiva.
Susana Massaad y su hija exigen una solución habitacional definitiva. Demandan que tanto los propietarios del inmueble como el Estado venezolano tomen cartas en el asunto de forma urgente para solventar la situación, garantizar la seguridad de ellas y de las demás familias, y respetar el derecho inalienable a la vivienda que les protege la legislación venezolana.
Esta situación forma parte de una problemática habitacional mucho más amplia que afecta a miles de familias en Venezuela.
Los afectados hacen un llamado urgente al Alcalde del Municipio Morán, Rafael Anzola, a la Gobernación del estado Lara, Hidrolara, Corpoelec, Sunavi y Protección Civil para que intervengan de inmediato y eviten una tragedia en pleno centro de la ciudad.
Visite nuestra sección de Nacionales.
Mantente informado en nuestros canales de WhatsApp, Telegram y YouTube