Una medida inconsulta sobre prohibición de parqueo de automóviles en tres importantes vías de La Candelaria ha provocado malestar entre los comerciantes y clientes ante las incomodidades que ocasiona.
La norma, que comenzó a implementarse a partir de la Semana Santa 2026, perdura en el tiempo y niega la posibilidad de estacionar frente a los locales de las avenidas Este 0, Norte 13 y Norte 11, en las cuales convergen las esquinas de Candilito, Alcabala y Urapal.
“Es selectiva la medida, pues en el resto de las calles de La Candelaria todo el mundo estaciona frente a los inmuebles, en especial donde funcionan organismos públicos. Los funcionarios no sufren esas restricciones”, reacciona el dueño de una tienda en las inmediaciones de Candilito, con una tradición de más de 25 años.
Otros comerciantes que dieron su testimonio a 2001, bajo la condición del anonimato, indicaron que las ventas han caído a más de la mitad durante el segundo trimestre del año.
“La decisión ahuyenta a los compradores. Hay muy pocos estacionamientos en La Candelaria, porque cuando se levantó el automóvil no era prioridad. Se toman decisiones sin evaluar bien la realidad de este lugar”, puntualiza un encargado por los lados de Urapal.
La movida nocturna no ve luz con una medida inconsulta
La Candelaria es famosa también por sus locales para el disfrute y el entretenimiento. Una cocina envidiable y ambientes únicos la hacen un destino obligado para todo aquel que desea un rato diferente.
Pues bien, la prohibición de parqueo en solo tres avenidas, sin ofrecer soluciones, pega también en la movida nocturna de la zona por excelencia de las tapas y diversas presentaciones de paellas.
“Se complica especialmente en las noches, porque tampoco dejan parar. Antiguamente, en algunas avenidas de Caracas, se establecían horarios; básicamente de lunes a viernes en ‘horario laboral’, pero las noches quedaban libres”, recuerda el propietario de un restaurante muy frecuentado hasta hace poco tiempo.
Explican los afectados que durante el horario nocturno resulta más cuesta arriba que el cliente quiera dejar su auto lejos del local o esté dando vueltas y vueltas para al fin localizar “un huequito”.
“De verdad no entendemos por qué solo nos perjudican a nosotros y el resto de la parroquia, en especial frente a entes del Estado, la situación es otra”, refiere una cajera por las inmediaciones de Alcabala, quien prefiere dejar su nombre en reserva.
Medida inconsulta, pero también selectiva
Los comerciantes de La Candelaria están muy sorprendidos, no solo por lo inconsulta y alejada de la realidad de esta medida de prohibición de estacionar, sino por su carácter selectivo.
Algunos dicen sentirse “castigados”, de alguna manera, pues solo se aplica en las avenidas Este 0, Norte 13 y Norte 11.
“Pero los comercios, oficinas y, sobre todo, funcionarios públicos en otras cuadras, no tienen problemas de parqueo callejero”, describe a quien identificaremos solo como “M”, quien heredó un popular negocio familiar.
Sin embargo, el diálogo es la mejor vía para solventar este aciago momento. Todos los consultados piden ser escuchados por las autoridades para hacer llegar sus ideas.
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