La alcaldía de la ciudad de Nueva York anunció formalmente la firma de un acuerdo con la FIFA y el Comité Anfitrión local que otorgará a sus residentes un beneficio exclusivo para la próxima cita mundialista. El plan contempla la venta de 1.000 entradas a un precio preferencial de 50 dólares cada una, destinadas únicamente a los habitantes de los cinco distritos de la Gran Manzana. Los boletos se distribuirán de forma equitativa entre los siete compromisos previos a la gran final del certamen que se disputarán en el MetLife Stadium.
El anuncio encendió las alarmas políticas al otro lado del río Hudson. Autoridades del estado de Nueva Jersey manifestaron abiertamente su descontento por quedar marginados del programa. Desde el entorno de la gobernadora Mikie Sherrill sugirieron que la exclusión responde a las constantes críticas que la mandataria regional ha dirigido hacia el organismo rector del fútbol y las condiciones económicas del evento desde que asumió el cargo en enero, contrastando con la diplomacia discreta empleada por la administración de Mamdani desde marzo.
Fricciones políticas y respuestas de Nueva Jersey
Los congresistas demócratas por Nueva Jersey, Nellie Pou y Frank Pallone Jr., calificaron la medida como una "maniobra publicitaria" que no ataca el problema real del alto costo de los pases en los canales oficiales. Los legisladores recordaron que las mil entradas representan apenas el 0,17% del aforo total disponible para dichos encuentros, exigiendo mayor transparencia en los procesos de comercialización de la FIFA.
Ante el descontento, portavoces de Nueva Jersey adelantaron que el estado implementará próximamente un sistema de descuentos propio para sus ciudadanos, pero sustentado de manera independiente mediante el patrocinio de corporaciones privadas. La gobernadora Sherrill ha defendido una postura estricta orientada a proteger las finanzas de su región, habiendo cancelado previamente el fanfest en el Liberty State Park por considerarlo poco accesible para los locales y fijando una tarifa especial de transporte de 98 dólares en días de partido para los usuarios provenientes de Manhattan.
Logística del sorteo y control de reventa
Para garantizar que el beneficio llegue directamente a los fanáticos y evitar la especulación en el mercado secundario, la FIFA y la oficina del alcalde establecieron un estricto protocolo de entrega. El proceso organizativo se regirá bajo los siguientes lineamientos:
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Mecanismo de selección: Los ciudadanos neoyorquinos interesados deberán registrarse en una plataforma digital para participar en un sorteo público que se efectuará este lunes por la mañana.
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Filtro de seguridad: Con el fin de evitar el ausentismo y la reventa ilegal, los ganadores no recibirán sus códigos o boletos físicos sino hasta el momento exacto en que aborden los autobuses oficiales gratuitos dispuestos por la ciudad de Nueva York para trasladarlos directamente al estadio.
La medida del ayuntamiento busca ofrecer una alternativa de acceso ante las elevadas tarifas actuales de los canales de venta de última hora de la FIFA, donde las localidades más económicas para partidos de fase de grupos —como el choque entre Noruega y Senegal— superan la barrera de los 1.500 dólares, mientras que en las plataformas oficiales de reventa institucional se cotizan por encima de los 400 dólares.
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