El retorno de Conor McGregor a los octágonos de la UFC ha dejado de ser una simple especulación para convertirse en el debate más candente del deporte. Sin embargo, la expectación viene acompañada de un profundo escepticismo tras un lustro de inactividad y escándalos extradeportivos por parte del irlandés. En este contexto de opiniones encontradas, Matt Brown, un veterano con mil batallas en la compañía, ha alzado la voz para poner bajo máxima presión a "The Notorious", asegurando que este campamento representa la última línea de vida para su carrera profesional.
Para Brown, el margen de error del ex bicampeón mundial es inexistente. Durante su intervención en el espacio The Fighter vs. The Writer, el estadounidense sentenció que la comunidad de las artes marciales mixtas dictará un veredicto unánime si el nativo de Dublín vuelve a fallar a su cita: de no subirse a la jaula para el evento UFC 329, su trayectoria habrá alcanzado un punto de no retorno y nadie volverá a tomar en serio un intento de regreso.
El peso de los antecedentes y el rescate de Pereira
La advertencia de la leyenda del peso wélter responde a la creciente inestabilidad que ha rodeado las últimas carteleras donde se anunciaba al peleador europeo. Cabe recordar el fiasco del evento UFC 303, cuando McGregor canceló de forma abrupta la rueda de prensa oficial apenas horas antes de su realización y posteriormente se bajó de la pelea contra Michael Chandler alegando una lesión en un dedo del pie, disipando las dudas únicamente a través de una foto en sus redes sociales.
Aquella espantada de última hora obligó a la compañía a improvisar un combate estelar de emergencia, donde Alex "Poatan" Pereira y Jiří Procházka tuvieron que salvar la noche en corto aviso, resultando en una brillante victoria para el peleador brasileño que dejó en evidencia la falta de compromiso del irlandés.
¿Competidor de élite o atracción de feria?
El análisis de Brown fue más allá de una simple presencia en el octágono, apuntando directamente al legado deportivo de McGregor. Si bien reconoció que el estatus de celebridad del dublinés le garantiza que millones de personas sigan pagando por ver sus eventos aunque pierda sus próximas diez peleas, el interés real por parte de los puristas del deporte sufrirá un daño irreversible si cae ante Max Holloway.
"Si pierde esta pelea, su relevancia como luchador caerá drásticamente. Lo veremos, podría pelear diez veces más, estoy seguro de que todos lo verían. Pero su relevancia como competidor de clase mundial prácticamente desaparecerá. Cualquier pelea que haga después de esta será como peleas para ganar popularidad o algo por el estilo".
A pesar de dudar firmemente de que el europeo cumpla con su palabra y se presente a la batalla, el veterano admitió que si McGregor decide dar el paso al frente y encerrarse en la jaula, se ganará su respeto. Holloway llega en un momento pletórico de su carrera y representa un peligro letal, siendo un peleador sumamente diferente y mucho más peligroso que aquel joven al que el irlandés venció hace más de una década.
Cierre de una era en el UFC 329
La mesa está servida para una de las revanchas más longevas en la historia de la organización. Doce años después de su primer choque en los inicios de sus respectivas carreras, los caminos de dos de las figuras más dominantes de la era moderna se vuelven a cruzar en un escenario radicalmente distinto.
Con los dos peleadores transitando los últimos cartuchos de sus trayectorias profesionales y con sus legados materiales ya asegurados en los libros de historia, el UFC 329 funcionará como el juicio final para Conor McGregor. El octágono determinará si el "hijo pródigo" de la empresa aún pertenece a la élite mundial o si su tiempo como atleta de primer nivel ha expirado definitivamente.
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