Bad Bunny cierra su gira récord en Puerto Rico: estos son los momentos que definieron la noche

El artista puertorriqueño ofreció el pasado domingo 23 de agosto el último de sus dos conciertos en el Estadio Hiram Bithorn de San Juan

Lunes, 24 de agosto de 2026 a las 05:58 pm

"No se puede entender completamente a Bad Bunny sin entender a Puerto Rico." Con esa premisa, el periodista Christopher Claxton viajó a la isla para experimentar el cierre de la gira más exitosa de la carrera del artista. Y lo que encontró fue mucho más que un concierto: fue una declaración de identidad, una clase de historia musical y un acto de resistencia cultural envuelto en ritmo de reggaetón, plena y salsa.

Un viaje al corazón de la música puertorriqueña

Antes de pisar el Estadio Hiram Bithorn, Claxton se sumergió en las raíces musicales de la isla. Un Tour de Reggaetón por el Viejo San Juan lo llevó a recorrer las calles donde artistas como Vico C sentaron las bases del hip-hop puertorriqueño, y a conocer la historia del legendario club Noise, epicentro de una era pivotal en la música urbana. Luego, con Isla Caribe, aprendió sobre la bomba, un género donde el bailarín y el tambor entablan un diálogo en tiempo real, una forma de comunicación que no necesita palabras. En la Casa Histórica de la Música en Cayey, descubrió que Bad Bunny eligió ese lugar para una sesión íntima de lanzamiento de su álbum 'DeBÍ TiRAR MáS FOToS', y que el atuendo que usó esa noche ahora se exhibe allí como parte del patrimonio musical vivo de la isla.

Con esa nueva perspectiva, el periodista entendió que las letras de Bad Bunny son solo una parte de la historia. El resto está en los barrios, los ritmos, la comida y las tradiciones que moldearon al artista.

Siete momentos que definieron la noche final

El concierto del domingo fue una celebración de esa conexión profunda entre el artista y su tierra. Estos fueron los siete momentos más destacados, según el relato de Claxton:

1. Concho, la rana que habló de la crisis

La mascota de la gira, una rana llamada Concho, hizo su aparición y, con humor, bromeó sobre lo mucho que extrañaba la comida de la isla. Pero también dedicó un momento para referirse a los problemas persistentes de Puerto Rico con el abastecimiento de agua y electricidad, estableciendo desde el inicio el tono de la noche: fiesta y conciencia social.

2. "NUEVAYoL": el himno que hizo explotar el estadio

La interpretación de "NUEVAYoL" fue uno de los puntos de mayor energía. El público estalló a bailar y coreó a gritos cada estribillo junto al artista, convirtiendo el tema en un himno colectivo que resonó en cada rincón del Hiram Bithorn.

3. Amor sin filtros: 20 minutos entre la multitud

Bad Bunny se abrió paso entre el público, deteniéndose para hablar con los fans, dar abrazos, estrechar manos y enviar besos. Durante unos 20 minutos no hubo música y su micrófono estaba apagado; simplemente caminaba entre su gente, en un gesto de cercanía que emocionó a los asistentes.

4. La percusión que habla por sí sola

El percusionista y director musical de Bad Bunny, Julio Gastón, un aclamado músico afropuertorriqueño, acaparó el protagonismo con una serie de potentes solos de percusión. Su presencia trasladó directamente al escenario los ritmos y tradiciones que definen el ADN cultural de la isla.

5. Víctor Manuelle: la salsa que encendió la fiesta

El primer invitado sorpresa fue la leyenda de la salsa moderna Víctor Manuelle. Acompañó a Bad Bunny en "Mala y peligrosa" antes de subir al escenario en solitario para interpretar "La vida es un carnaval", desatando la euforia en el estadio.

6. "La Casita": una fiesta en el segundo escenario

El emblemático segundo escenario, "La Casita", se convirtió en el centro de la fiesta. Bad Bunny invitó a RaiNao para interpretar "PERFuMITO NUEVO" y luego cedió el turno a Jowell & Randy, quienes ofrecieron su propio miniconcierto. Durante ese segmento, el estadio parecía una enorme fiesta en casa: todo el mundo bailaba, disfrutaba del ritmo y se dejaba llevar por el ambiente.

7. Un mensaje de protesta por Puerto Rico

A lo largo de la noche, Bad Bunny aprovechó el escenario para alzar la voz por su hogar. Incluso antes de subir, se proyectó un video que animaba a los fans a manifestarse contra las condiciones que afectan a las comunidades de la isla, y se pronunció en contra del polémico Proyecto Esencia, exigiendo su cancelación. Más tarde, el propio artista retomó el tema, dejando claro que pasar meses sin acceso fiable al agua no es normal, y que los puertorriqueños merecen un trato justo y algo mejor que las condiciones que se han visto obligados a aceptar.

Un cierre que trasciende la música

El concierto en el Hiram Bithorn no fue solo el final de una gira; fue la confirmación de que Bad Bunny es mucho más que un artista. Es un embajador cultural, un cronista de su tiempo y una voz que no teme usar su plataforma para defender a su pueblo. Como concluyó Claxton en su crónica: "Para entender a Bad Bunny, tuve que entender a Puerto Rico". Y esa noche, el "Conejo Malo" se encargó de que nadie olvidara de dónde viene.

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