Las canciones de Alejandro Sanz son la base de 'El Alma al Aire', un nuevo musical que construye a partir de su repertorio una historia original ambientada en Gazulea, un pueblo pesquero ficticio inspirado en Cádiz, en el sur de España. La producción de Stage Entertainment se estrena el jueves 1 de octubre en el Teatro Ocaso Coliseum de Madrid, después de cuatro años de trabajo y con la participación del propio Sanz durante su proceso creativo.
Una historia original
'El Alma al Aire' sigue a Ale, un joven con talento para la música que vive con su madre y su abuelo y tiene en Bruno a su mejor amigo. La llegada de Alma, una promotora inmobiliaria madrileña que se instala en Gazulea con sus dos hijas, altera la vida de la comunidad y abre un conflicto entre el futuro del pueblo y la defensa de sus raíces. A partir de ahí, las relaciones entre personajes de distintas generaciones se cruzan mientras cada uno enfrenta sus propias decisiones.
El dramaturgo Álvaro Tato, ganador de dos Premios Max de las Artes Escénicas, tuvo libertad para construir la historia, con apenas algunas indicaciones de Sanz: que no fuera sobre su vida y que el sur, su cultura y sus raíces estuvieran presentes. "Me bajé a Cádiz con una lista de canciones, a sentir el viento de Levante y a escuchar, solamente a dejarme llevar", cuenta Tato a Billboard Español, recordando el viaje en el que empezaron a imaginar Gazulea y sus personajes.
Las canciones de Sanz, reinventadas para el teatro
El repertorio reúne grandes éxitos de Sanz como "Amiga mía" , "¿Lo ves?" y "La música no se toca" , que el público reconoce de inmediato y que aquí encuentran su lugar dentro de la historia. Algunas incluso sorprenden por la forma en que aparecen: "Y si fuera ella" se convierte en un dueto, mientras "Corazón partío"comienza desde el llanto y termina en celebración.
"Intentamos que los espectadores que vengan buscando las canciones las encuentren, pero que sientan que están siendo cantadas por primera vez", explica Tato. Durante el proceso, el dramaturgo encontró algo en la escritura de Sanz que ayudó a llevar sus canciones al teatro: "Siempre tratan de alguien que quiere algo que no tiene". Esa búsqueda, ya sea amorosa, personal o emocional, dio a los personajes un punto de partida natural para hacer suyas esas letras.
La visión de Alejandro Sanz
Sanz siguió de cerca el proyecto desde sus primeras etapas, participando en lecturas, ensayos y reuniones y compartiendo sus impresiones con el equipo. "A veces había fantaseado con que mis canciones hubieran acabado en un escenario de una manera diferente", dijo Sanz en un comunicado, en el que reconoce haber descubierto "un mundo que me fascina, en el que soy un completo aprendiz". Lo que más le sorprendió fue precisamente la transformación musical de su repertorio. "Un musical no es una sucesión de canciones, una detrás de otra sin más conexión", agregó.
Tato recuerda que Sanz lo hizo siempre desde el lugar de "primer espectador", sorprendiéndose también con lo que sus propias canciones podían llegar a contar dentro de esta nueva historia. "A los grandes maestros los reconoces porque nunca dejan de ser niños de alguna forma, nunca pierden la ilusión", dice el dramaturgo.
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