Las competencias de belleza internacionales concentran atención mundial, pero los roces internos rara vez salen a la luz con total claridad. En una reciente conversación con Daniela Di Giacomo, la reina de belleza Silvia Maestre reveló los episodios de tensión, las estrategias de opacamiento y las provocaciones que vivió por parte de una compañera de certamen durante su participación en el evento internacional.
Honestidad
Maestre abordó de entrada una de sus mayores vulnerabilidades dentro de la concentración: el manejo del idioma inglés. La representante venezolana explicó que jamás intentó ocultar esta limitación ante la organización o el jurado. Desde la primera jornada, la candidata asumió su realidad con transparencia y centró su esfuerzo en demostrar su talento, su personalidad y sus fortalezas sobre el escenario, sin permitir que el idioma representara un obstáculo infranqueable en su aspiración al título.
Conflicto
Sin embargo, esta transparencia expuso un flanco que otra participante intentó aprovechar para sacarla de concentración. Según el relato de Maestre, una de las concursantes buscó de forma recurrente momentos en los que la venezolana estuviera sola, desorientada o en una posición vulnerable para abordarla. El objetivo principal de esta participante apuntaba a poner en evidencia el nivel de inglés de Maestre y generar un conflicto o un momento incómodo para las plataformas digitales.
Momento incómodo
El episodio más tenso ocurrió durante una actividad recreativa fuera del hotel de concentración. La candidata en cuestión se acercó a Maestre con el pretexto de tomarse una fotografía juntas. Sin embargo, al aproximarse, la concursante encendió la cámara de su teléfono móvil y comenzó a formularle una ráfaga de preguntas en inglés de manera imprevista. Maestre mantuvo la calma, respondió a varias de las interrogantes y, al recibir una pregunta compleja, contestó con firmeza en español. Ante la respuesta en su lengua materna, la rival cortó la grabación de inmediato y se retiró del lugar sin añadir comentarios.
Maestre identificó de inmediato la intención de la acción. La popularidad de la venezolana crecía en las plataformas digitales y la organización mostraba un claro interés en su participación. Por esta razón, la rival buscaba figurar a su lado en videos y fotografías para captar la atención del público y de los seguidores del certamen. En otros momentos de la concentración, cuando miembros del equipo organizador elogiaban el vestuario o la imagen de Maestre, la misma candidata corría para colocarse en el centro de las tomas fotográficas.
Convivencia entre candidatas
Esta conducta continua no pasó desapercibida para el resto de las participantes ni para el personal de apoyo. La compañera de habitación de Maestre y otras concursantes notaron la insistencia de la participante por interferir en los desplazamientos de la venezolana, un hecho que generó comentarios e incluso risas irónicas entre las jóvenes dentro del camerino. Varias candidatas llegaron a comentar abiertamente que la concursante ejecutaba una competencia directa y obsesiva contra la figura de Venezuela.
Ante la curiosidad de Daniela Di Giacomo sobre la procedencia de la concursante involucrada en los hechos, Maestre descartó que se tratara de una representante latinoamericana, aunque aclaró que mantenía un vínculo muy cercano con la cultura de la región.
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