Julián Arango: Hoy en día está de moda herir susceptibilidades

El recordado Hugo Lombardi de "Yo soy Betty la fea" aterrizará en Caracas

Sabado, 20 de junio de 2026 a las 09:00 am

El recordado actor colombiano Julián Arango sigue los pasos de sus colegas Natalia Ramírez y Lorna Cepeda al traer a Venezuela “Julianchou”, un divertido monólogo que se presentará en los espacios del Centro Cultural Chacao, en Chacao, el próximo 22 de julio a las 7:00 p. m.

La propuesta promete muchas carcajadas, pero también garantiza una necesaria reflexión sobre los cánones estéticos, los diferentes acentos que identifican a los países y el uso recurrente que algunas personas hacen del spanglish solo por considerarlo “cool”.

Los peligros de la cultura de la cancelación

En exclusiva con 2001, el artista, quien marcó a una generación con personajes como Antonio “El perro” Brando en “Perro amor” y Hugo Lombardi, el ácido diseñador de “Yo soy Betty, la fea”, aseguró que la cultura de la cancelación le hace mucho daño a la sociedad.

—IB: Háblame de qué consiste “Julianchou”. ¿Vamos a reír? ¿Vamos a llorar?

—JA: No, yo voy a que se rían; no llevo tristeza, llevo alegría colombiana. Comparto unas reflexiones acerca de lo parecidos que somos todos en Latinoamérica, pero sobre todo los venezolanos y los colombianos. Y digo "nosotros los venezolanos" porque ustedes son colombianos y nosotros somos venezolanos, quieran o no (risas).

—IB: Julián, leyendo la reseña noté que haces reflexiones sobre la vida y sobre esas personas a las que les encanta criticar el físico ajeno, meterse en vidas ajenas y hurgar en las vivencias de otros. ¿Cómo lo planteas?

—JA: Primero que todo, hablo de ese perfeccionismo actual, ¿no? Esa idea de que toca ser perfecto, ser el número uno, ganar siempre y no haber perdido nada. Yo no estoy de acuerdo con eso, la verdad. Creo que, si la gente se divierte, aunque quede de última, ya es ganadora. Además, no sigo esos estándares de belleza. Como puedes ver, el tiempo pasa y hay mucha gente que vive detrás de ti diciendo: "Oye, ¿no te vas a hacer un tratamiento? Yo te lo consigo gratis si me subes a tus historias". Dime, ¿con qué cara voy a ir a Venezuela con pelo? Ya tuve la oportunidad de tener cabello, lo aproveché al máximo y le saqué todo el provecho que pude. Hoy soy esto y estoy orgulloso.

"Me parece absurda tanta prohibición"

—IB: Quisiera ahondar en eso. ¿Qué te llevó a planificar una obra de teatro para, a través del humor, decir cosas que no son populares o que, por el contrario, van a herir susceptibilidades?

—JA: Claro, y es que sobre todo hoy en día está de moda herir susceptibilidades, que la gente se ofenda y se pregunte: "¿Por qué te metiste con este tema?". Hay una parte del show donde hablo de eso, donde pregunto si todavía se pueden hacer ciertas cosas. Vengo de otra época y estoy aterrizando en esta nueva era donde todo lo que yo decía antes, resulta que hoy no se puede decir. Yo quiero seguir parándome en un escenario porque me encanta, es mi naturaleza y lo que me mantiene vivo y feliz, pero quiero pedir la opinión del público, como alguien que se crió en los 80, quiero llegar a un acuerdo para que entiendan que estamos en un proceso de adaptación y que también hay que tener un poco de calma.

—IB: Con la cultura de la cancelación el panorama es muy complicado. Cualquier cosa que expreses puede ser malinterpretada y traer consecuencias graves, hay artistas que han perdido su carrera por eso. ¿Sientes que intentar hablar bonito o agradar en exceso es una forma de edulcorar la vida innecesariamente?

—JA: Es una falta de naturalidad absoluta. Pienso que por dentro todos estamos deseando decir una cantidad de cosas que hoy no se nos permite, pero terminamos diciéndolas a solas o cuando estamos con nuestro mejor amigo. Me parece un poco absurda tanta prohibición.

—IB: ¿Qué te dejó Hugo Lombardi?

—JA: Me ha abierto puertas y me ha permitido conocer gente y culturas. Estuve en París en la Semana de la Moda con Hugo Lombardi hace poquito. ¿Quién iba a imaginar a Hugo Lombardi en una pasarela de París? Su sueño hecho realidad. Él también me enseñó que las cosas llegan si trabajas, no cuando tú quieres o cuando intentas presionarlas. Hugo era un trabajador incansable y un creativo, más allá de que fuera una persona pedante y clasista.

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