La película “El nuevo pez que fuma” es el más reciente reto del actor y director Luis Fernández, quien junto a su esposa Mimí Lazo como protagonista, rinden homenaje a los 50 años del estreno de la obra cinematográfica de Román Chalbaud, y que, según la crítica, es una de las mejores películas venezolanas.
Desde Los Ángeles (Estados Unidos), el artista detalló a 2001 que el cerebro detrás de la idea fue su pareja y con ella concibió esta nueva mirada a la historia de “La garza” en el variopinto burdel litoralense, en el cual ocurre todo tipo de vivencias.
Fernández, quien tiene más de 30 años casado con Lazo, también contó cómo hace para mantener la llama del amor.
“En mi casa se hace lo que dice Mimí”
-Luis, ¿cómo nació la necesidad de hacer una nueva versión de El pez que fuma? Y, sobre todo, ¿cómo seleccionaste al elenco que te acompaña en esta producción?
-La verdad, no se me ocurrió a mí. Mimí -Lazo- y yo nos conocimos haciendo la versión teatral de “El pez que fuma en 1995”, hace 30 años. Un día, por el 2017 o 2018, Mimí me dijo: Vamos a hacer nuestra propia película de El pez. Yo le respondí: Mimí, eso es imposible, eso ya está hecho, pero bueno, como en mi casa se hace lo que ella dice, aquí estoy.
Mimí tenía toda la razón. Para nosotros significaba revisitar un momento que nos cambió la vida al interpretar esa ficción en el teatro, donde además nos conocimos. Más que un remake, es un homenaje a Román Chalbaud, a nuestro cine y a cómo una ficción puede transformar a sus intérpretes. La película toma la anécdota de la obra original, pero cuenta lo que ocurre cuando un grupo de personas se junta a hacer una película y cómo ese proceso les cambia la vida. Esa es la historia de nuestro "Pez que fuma.
En cuanto al elenco, está encabezado por Mimí, quien no tuvo que audicionar para interpretar a "La Garza". Yo no creo en las audiciones; tengo un grupo de amigos actores muy talentosos a quienes valoro muchísimo y, desde que empecé a adaptar el guion, los tenía en mente. Luego se sumaron otros talentos, como el actor español Fran Berenger. Además, tuvimos la fortuna de rendirle un homenaje extraordinario a José Torres, quien cumplió 100 años durante el rodaje y se los celebramos allí.
-Luis, ¿qué es lo más difícil de producir cine en este momento, especialmente cine venezolano por las características del país?
-Hacer cine independiente es difícil en todas partes del mundo, no solo en Venezuela. Yo soy optimista y lo he conversado con las instancias institucionales del cine allá. Creo que los espectadores venezolanos merecen un cine como el que tuvimos en los años 80 y 90, el cual me marcó muchísimo cuando era adolescente. Teníamos un gran poder cinematográfico y debemos recuperarlo.
Para lograrlo, los productores no podemos sufrir el proceso; necesitamos apoyo. "El pez que fuma" es una producción completamente independiente realizada mediante alianzas entre amigos y productores que creyeron en el proyecto. Fue un trabajo de hormiguita. Sumamos al equipo de Divarte Cine, una productora venezolana liderada por José Antonio Varela que ya lleva cinco películas juntas, y a coproductores españoles que se unieron gracias a una gestión milagrosa de Mimí. Fue una coyuntura muy afortunada, pero es difícil que esas situaciones ocurran con frecuencia.
Por eso creo que necesitamos un mayor apoyo institucional. La cultura es una necesidad fundamental para elevar la calidad de vida del venezolano, y los espectadores lo están exigiendo. Lo vemos a diario en el teatro con la asistencia masiva del público a los espectáculos de Mimí. Esperamos que el público nos acompañe también en el cine.
-Esta película va a representar a Venezuela en los Premios Goya. ¿Cómo recibes este primer impulso y reconocimiento?
-Te confieso que estoy un poco abrumado, en el buen sentido, porque es mi primera película. Hacerla ya era un riesgo enorme, pues no se trata de cualquier historia, me estoy metiendo con un clásico mitificado por la memoria colectiva. Para reinterpretar un clásico hay que perderle un poco el respeto al material original; de lo contrario, es imposible. Mimí y yo somos lo suficientemente arriesgados y atrevidos como para meternos en esas honduras.
Estoy muy contento por cómo ha sido recibida. Tuve la oportunidad de verla por primera vez en pantalla grande con público durante el preestreno en el Centro Cultural Trasnocho, y fue una de las experiencias más importantes de mi vida. Tras haber visto y corregido la película miles de veces en la computadora, sentir cómo conecta con una sala llena y ver a los espectadores reflejados en una historia hablada en venezolano y actuada por los nuestros fue muy emocionante. Estamos muy felices de representar a Venezuela en los Goya.
"Vamos un día a la vez"
- Recuerdo que el año pasado, en una función de “No eres tú, soy yo”, le preguntabas a las mujerew público si preferían ser amantes o esposas. Una espectadora respondió que prefería ser amante para no tener que lavar interiores, y tú paraste el show diciendo: Un momentico, yo nunca me imaginé casarme para ver a Mimí lavándome los interiores.
- ¡Sí! Siempre paro la función cuando me responden eso. Curiosamente, aunque las mujeres dicen ser complejas e indescifrables, en las más de 3.800 funciones que he hecho de “No eres tú, soy yo”, siempre hay alguien que responde que prefiere salir con un hombre casado para no tener que lavar ni planchar. Primero, eso demuestra que no son tan impredecibles; y segundo, ¿en qué parte del contrato matrimonial se estipula que esa sea una responsabilidad femenina? Mimí se saltó esa cláusula desde el primer día, así que vamos a ponernos serios.
-Luis, gracias por tu tiempo. Por favor, dale a la audiencia un consejo para mantener viva la llama del amor.
-Respecto a cómo mantener viva la llama de la pasión, te soy sincero: no tengo la menor idea. Vamos un día a la vez. El "para toda la vida" se construye un instante a la vez; hoy estamos juntos y mañana veremos. Por otro lado, invito a todos a descubrir "El pez que fuma" en las salas de cine. Mimí hace un trabajo excepcional, uno de los mejores de su carrera, al igual que Jorge Reyes, Claudia Rojas, el actor español Fran Berenger y todo el maravilloso elenco. Como director y actor, me siento muy orgulloso de su entrega y generosidad. Es una película exigente, de clasificación para adultos, porque transcurre en un burdel y así la cuento, de manera irreverente. El público venezolano es sofisticado y se merece historias maduras contadas con honestidad.
Visite nuestra sección de Farándula
Mantente informado en nuestros canales de WhatsApp, Telegram y YouTube