Susana Duijm llegó a los concursos de belleza casi por casualidad. No pertenecía al círculo del que solían salir las candidatas, no tenía los recursos para costear una competencia internacional y, según los recuerdos compartidos por su familia, tampoco respondía al modelo de belleza que predominaba en aquellos años.
Sin embargo, aquella mujer alta, delgada y de cabello largo terminó imponiéndose en Londres y convirtiéndose en la primera venezolana en ganar el Miss Mundo. Décadas después, su familia volvió sobre aquella historia y reveló detalles que permiten entender por qué su triunfo fue mucho más que una corona.
Una belleza que no seguía las reglas
Durante la entrevista que hizo el periodista Luis Olavarrieta a sus familiares, destacaron que Susana era físicamente distinta a las mujeres que acostumbraban participar en los concursos de la década de 1950. Su estatura y delgadez llamaban especialmente la atención, mientras que llevaba el cabello largo, algo que también la diferenciaba de otras participantes.
La propia Susana llegó a cuestionarse cómo había conseguido convertirse en Miss Venezuela, precisamente porque consideraba que no representaba el prototipo que predominaba en las competencias de entonces. Su familia recordó que ella no hizo dietas ni entrenamientos especiales para construir la figura que posteriormente la distinguiría.
Su victoria nacional, además, estuvo marcada por el respaldo del público. De acuerdo con el relato familiar, durante la elección los aplausos tuvieron un papel determinante para definir quién debía llevarse la corona.
Aquella decisión popular convirtió a Duijm en una figura cercana a los venezolanos. No era solamente una reina seleccionada dentro de un escenario de belleza: era una candidata que había logrado conquistar al público pese a no partir como la favorita.
De secretaria a Miss Venezuela
Antes de los reflectores, Susana llevaba una vida completamente diferente. Comenzó a trabajar siendo muy joven y se desempeñó como secretaria. Fue precisamente mientras esperaba transporte para dirigirse a su trabajo cuando recibió una propuesta que cambiaría su vida.
Según el testimonio familiar, personas vinculadas al concurso se acercaron para plantearle la posibilidad de participar en Miss Venezuela. Su primera reacción estuvo relacionada con el dinero: no podía permitirse los gastos que suponía preparar un vestuario, maquillaje y todo lo necesario para competir.
La situación económica de la joven hizo que otras personas intervinieran para facilitar su participación. Así comenzó un recorrido que terminaría llevándola mucho más lejos de lo que inicialmente podía imaginar.
Una infancia entre juegos y aventuras
El homenaje también permitió conocer una faceta menos asociada con la imagen sofisticada que posteriormente proyectó como reina.
Sus familiares la describieron como una niña inquieta, aficionada a los deportes y a las actividades que tradicionalmente estaban más relacionadas con los varones. Jugaba fútbol, practicaba softbol y participaba en juegos con otros niños.
También disfrutaba de las excursiones y de visitar distintos ríos durante los fines de semana. Esa personalidad aventurera contrastaba con la imagen que posteriormente tendría que adoptar en los escenarios internacionales.
Para sus hijos y nietos, aquella espontaneidad explica buena parte del carácter que mantuvo durante toda su vida: Susana podía estar frente a una multitud internacional y, al mismo tiempo, conservar la naturalidad de aquella muchacha que había crecido lejos de los grandes círculos sociales.
Londres y el episodio que terminó favoreciéndola
Después de su participación en Miss Universo, Susana fue invitada a competir en Miss Mundo, en Londres. El viaje representó otro desafío debido a los costos y a la necesidad de conseguir apoyo para trasladarse y contar con el vestuario adecuado.
Duijm llegó a Inglaterra con anticipación debido a una confusión con la fecha del certamen. Al aterrizar, no encontró a nadie esperándola y se quedó sola en el aeropuerto, en un país cuyo idioma y costumbres desconocía.
La situación llamó la atención de un fotógrafo que conoció su historia. Su caso llegó a los medios y la joven venezolana pasó de ser una candidata prácticamente desconocida a despertar curiosidad entre los periodistas.
Paradójicamente, aquella equivocación terminó ayudándola. Cuando finalmente llegó el momento de la competencia, ya había periodistas pendientes de la venezolana que había aparecido en Londres antes de tiempo y había terminado sola en el aeropuerto.
La reina que sorprendió al público internacional
Susana tampoco parecía convencida de que pudiera ganar. Durante el relato recuperado por su familia, se recordó que ella consideraba favoritas a otras candidatas que, a sus ojos, estaban mucho más preparadas y representaban mejor los estándares de belleza de aquel momento.
La joven venezolana destacó por su desenvoltura y por una manera de caminar que impactó a quienes presenciaron el certamen. Según el testimonio familiar, cuando llegó el momento de la competencia en traje de baño, Susana reaccionó con una mezcla de nervios y espontaneidad que también formaba parte de su personalidad.
El 20 de octubre de 1955, esa candidata que no partía como favorita terminó coronándose Miss Mundo en Londres. Su victoria la convirtió en la primera venezolana en conseguir el título y en una de las grandes figuras internacionales de la belleza latinoamericana de su época.
Una corona que cambió la percepción sobre la belleza venezolana
El triunfo de Susana Duijm tuvo un significado que trascendió el concurso. Venezuela comenzaba a adquirir mayor presencia internacional y aquella victoria proyectó una imagen distinta del país.
Su familia recordó que el recibimiento en Venezuela fue multitudinario. La corona convirtió a Susana en una celebridad y en un referente con el que muchos venezolanos comenzaron a identificar la belleza nacional.
Pero su importancia también estuvo relacionada con haber demostrado que no era necesario ajustarse completamente al molde establecido para triunfar. Su estatura, su cabello largo y su figura delgada, características que inicialmente podían hacerla parecer diferente, terminaron convirtiéndose en parte de la imagen que la hizo inolvidable.
El recuerdo que permanece en su familia
A más de seis décadas de aquella hazaña, sus familiares conservan objetos relacionados con su reinado, entre ellos recuerdos de la época que adquieren un valor especialmente sentimental.
Pero más allá de la corona y los reconocimientos, el homenaje permitió recuperar a la mujer que existía detrás del personaje público: una madre, abuela y familiar que mantuvo presentes sus raíces y la sencillez de sus primeros años.
Susana Duijm falleció en 2016, pero su nombre permanece ligado a uno de los capítulos más importantes de la historia de la belleza venezolana.
Visite nuestra sección de Farándula
Mantente informado en nuestros canales de