La destacada actriz venezolana Crisol Carabal ha oficializado su regreso al país para asumir el rol protagónico en el cortometraje '9 Minutos'. Con motivo de este lanzamiento, Carabal asistió como invitada especial al estudio de Shirley Radio, conducido por la periodista Shirley Varnagy, donde abrió su corazón para detallar, por primera vez con absoluta crudeza, las razones de fuerza mayor que la distanciaron de los escenarios nacionales hace más de una década.
La intérprete de recordadas telenovelas negó la idea de que su salida fue un acto voluntario: "Yo no me fui por condiciones de que quería irme de mi país, en ningún momento fue por eso. Yo me fui porque me intentaron secuestrar cuando estaba embarazada... circunstancias que me obligaron a irme", confesó conmovida, revelando además que la posterior pérdida de su bebé sumó un dolor profundo a ese proceso de exilio forzado.
El potencial de Venezuela y el elogio al "resolver"
Habiendo formado parte de la denominada "época dorada" de la televisión venezolana, Carabal analizó con admiración el panorama actual de la producción audiovisual en el país, destacando la mística de los profesionales locales que continúan creando historias a pesar de las limitaciones presupuestarias.
"A mí lo que me gusta del venezolano es que no hay nada que lo frene... con su tragedia está: 'Hola, ¿qué tal?, vamos a resolver'. Eso es maravilloso", describió la actriz.
Con firmeza, la artista aseguró que el país se encuentra en una fase de acumulación de talento que sorprenderá al mercado internacional en el futuro: "Nosotros le dimos oportunidad a todos los países de 26 años de atraso. Cuando arranque esto, agárrense, porque no hay quien frene a Venezuela".
La lección detrás de "9 Minutos":
El cortometraje que propició su regreso aborda temáticas vinculadas a las rupturas y las palabras no dichas en el núcleo familiar, un argumento que llevó a la actriz al borde de las lágrimas durante la entrevista en vivo. Carabal extendió un mensaje de reflexión para la audiencia en este tramo de mayo de 2026, instando a evitar que el orgullo o la rabia momentánea dicten sentencias definitivas entre seres queridos.
"A veces nos molestamos con los seres queridos y les decimos 'te odio'... y pasa una situación como esta, y te arrepientes. Es tan doloroso después decir: 'ahora no está, ¿qué hago?, ¿por qué dije esto?'", reflexionó.
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