El debate sobre el término “alta costura” ha dado un giro inesperado. Lo que comenzó como una crítica a la diseñadora venezolana Rosa Zúñiga Camacho por el uso de esta denominación ha derivado en una clase magistral de propiedad intelectual, cortesía del abogado Manuel Felipe Mirabal Montiel. Su análisis, difundido a través de un video en TikTok, ha aportado un enfoque legal a una polémica que enciende a las redes sociales.
El origen de la controversia
Todo comenzó cuando Rosa Zúñiga Camacho publicó un video agradeciendo a la tienda El Castillo de Valencia por permitirle exhibir sus diseños, a los que calificó como “alta costura”. Una joven respondió con otro video cuestionando el uso del término, argumentando que es de uso exclusivo de la moda francesa y que emplearlo fuera de ese contexto era un error. La crítica rápidamente se convirtió en una ola de señalamientos que, para muchos, buscaban minimizar el trabajo artesanal de la diseñadora.
El análisis legal del abogado
Manuel Felipe Mirabal Montiel, abogado especializado en Derecho del Entretenimiento, ex Director Nacional de Derecho de Autor en Venezuela y vocalista de la banda Aditus, decidió poner orden en el debate con un video que ya acumula miles de reproducciones.
“A raíz de ello, una chica se puso a criticarla, y aunque suene un poco extraño, esto es un problema de marcas”, explicó el abogado. “Marcas de certificación, ¿está protegido el término alta costura? Me gustaría decirles que sí, pero la respuesta es no”.
Mirabal Montiel trazó el origen del término, señalando que, aunque comenzó a utilizarse en Francia alrededor de 1858, no fue hasta el 23 de enero de 1945 cuando se le dio una distinción jurídica para diferenciar la producción artesanal de la confección industrializada. Posteriormente, el 6 de abril de 1945, se creó la Federación de la Alta Costura y la Moda, que estableció los criterios para poder ser denominado como tal, entre los que se incluyen tener talleres en París, contar con un número mínimo de empleados y presentar colecciones en las fechas establecidas.
Marca de certificación vs. uso generalizado
El punto central de la explicación del abogado reside en la naturaleza del término como “marca de certificación”. “La alta costura se constituye como una marca de certificación. Su función esencial era tutelar el buen nombre del artesano”, explicó Mirabal Montiel.
Sin embargo, el experto aclaró que actualmente no existen tratados internacionales que recojan la protección de las marcas de certificación, lo que obligaría a registrar la frase “alta costura” en cada país para poder protegerla. Y aquí surge el obstáculo legal que desmonta la crítica: el artículo 33 de la Ley de Propiedad Industrial de Venezuela indica que no podrán registrarse como marcas los términos que hayan pasado al uso general y las expresiones comúnmente empleadas para indicar la cualidad o forma de los productos.
“Este principio normativo que se encuentra en la Ley de Marcas de España o en la Ley de Propiedad Industrial de cualquier otro país es lo que ha llevado a que en otros países como Estados Unidos se hayan registrado más de mil marcas con el nombre alta costura”, señaló el abogado, añadiendo que en Venezuela se pueden ver seis registros que datan desde el año 58.
Un cierre con orgullo patrio
“Así que quién quita que luego la señora Rosa no pueda ser miembro del club francés", bromeó el abogado, recordando que incluso marcas como Armani o Valentino son miembros sin tener ningún taller en Francia.
Para finalizar, Mirabal Montiel elogió el trabajo de la diseñadora: “La señora Rosa es increíble, nos llena todos de mucho orgullo, amo la seguridad con la que ella defiende su propio trabajo”. Sobre la joven que inició la crítica, comentó: “La chica estudiante de diseño en realidad no estaba loca, simplemente creo que emitió una opinión de manera muy desagradable”.
El análisis legal del experto ha sido recibido con entusiasmo en redes sociales, donde muchos usuarios han compartido el video y han aplaudido la claridad de su explicación. La polémica, que para algunos escondía tintes de racismo y clasismo, ha quedado zanjada con una lección de propiedad intelectual que reivindica el talento venezolano.
Visite nuestra sección Farándula
Mantente informado en nuestros canales de WhatsApp, Telegram y YouTube
