Osmel Sousa, el hombre que durante casi 40 años moldeó a las mujeres más bellas del planeta, guarda en su memoria una historia muy distinta a las de sus reinas de belleza. El “Zar de la Belleza” se sinceró para contar los episodios más oscuros de su infancia en Cuba. Nacido en Rodas, Cuba, en 1946, Sousa creció en un entorno donde su orientación sexual era vista como una condena. En sus declaraciones en el programa 'La Casa de los Famosos', el ex presidente de la Organización Miss Venezuela reveló el dolor que lo acompañó desde la infancia: su madre solía decir delante de él que prefería que un hijo suyo muriera antes que ser homosexual.
“Yo oía siempre a mi mamá decir que ella preferiría que un hijo de ella muriera si fuera homosexual”, confesó Sousa. “Yo llevé una infancia tan oprimida”, agregó, describiendo los años de rechazo y sufrimiento en su Cuba natal.
Las hormonas que intentaron cambiar su esencia
Pero lo más desgarrador de su relato fue la revelación de que su propia familia lo sometió a un tratamiento médico para eliminar su “conducta afeminada”. A los 12 años, sus padres lo llevaron a un médico que le inyectó hormonas masculinas. “Tenía 12 años, entonces me hicieron un tratamiento con un médico de hormonas masculinas inyectadas”, recordó.
Sousa confesó que no sabe si esas inyecciones provocaron las convulsiones que sufrió meses después. Pero lo que sí recuerda con claridad es el momento en que decidió que ya no podía más.
El llanto que su madre ignoró
El punto de quiebre llegó cuando un tío lo llevaría a Venezuela, con la esperanza de que “cambiara” su conducta. Antes de partir, en la soledad de un baño, Osmel rompió en llanto. “Yo me metí en el baño un día en la mañana y lloré, lloré, lloré… salí con los ojos hinchados, pero mi mamá no me decía nada”, relató.
De la vergüenza a la gloria
Lejos de la mirada de sus padres, Sousa encontró en Venezuela su verdadero hogar. Su primer trabajo en una agencia de publicidad lo llevó a conocer el mundo del Miss Venezuela, y fue amor a primera vista. “Cuando yo vi aquello me tembló todo. Yo aquí soy. Y no me muevo más nunca”, confesó.
Durante casi 40 años como presidente de la Organización Miss Venezuela, Sousa se convirtió en el artífice de siete coronas de Miss Universo y seis de Miss Mundo para el país. Lo que sus padres consideraban una vergüenza se convirtió en su mayor fortaleza.
El reencuentro que lo persigue
Sousa regresó a Cuba décadas después y se reencontró con su madre. Pero el perdón no llegó fácilmente. “Una de las cosas que me dijo fue: 'nunca se me olvidó la cara con que me miraste cuando te fuiste'”, recordó.
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