Una alerta máxima por riesgo de tsunami fue activada en el litoral del Pacífico mexicano tras el sismo de magnitud 7.4 con epicentro en Chiapas.
La amenaza en las costas obligó a las autoridades federales a desplegar un operativo de emergencia inmediata, buscando salvaguardar a las poblaciones costeras ante la posibilidad de un oleaje de gran energía que arrastre las zonas urbanas cercanas.
El peligro en el mar fue confirmado formalmente por la presidenta Claudia Sheinbaum, quien interrumpió su agenda matutina para ordenar el desalojo urgente de todas las playas en los estados de Chiapas y Tabasco. Atendiendo a los análisis de la red de monitoreo, un cierre total de los accesos marítimos por un periodo de seis horas fue decretado por la Secretaría de Marina (Semar), advirtiendo a las embarcaciones y a los pobladores sobre variaciones drásticas en el nivel del agua.
A su vez, la mandataria federal enfatizó la gravedad de la situación, exhortando a los ciudadanos a no subestimar la fuerza de la corriente y a seguir estrictamente los planes de evacuación de Protección Civil.
Aunque la calma se mantiene en los cascos urbanos debido a que no se reportaron derrumbes graves por el movimiento previo, el foco de la emergencia está concentrado por completo en la franja costera. Diversos equipos de rescate ya se encuentran recorriendo las bahías y puertos civiles para garantizar que ninguna persona permanezca cerca del agua, mientras los centros oficiales de sismología continúan evaluando el comportamiento de las olas y las réplicas marinas en el subsuelo.
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