Luego del devastador terremoto de 7.0 que sacudió a la región del Tíbet en China, se reportó que al menos 16 personas murieron, mientras que 32 de ellas resultaron heridas, 11 de ellas en estado de gravedad.
Como consecuencia del sismo, más de 300 viviendas han sido destruidas tras derrumbarse por completo en las zonas afectadas, informó la agencia EFE. Asimismo, la fuerza impactó con dureza en los pueblos y aldeas fronterizas del condado de Zadoi, ubicado en la prefectura autónoma tibetana de Yushu, provincia de Qinghai, territorio fronterizo con el condado de Baqing.
El Centro de Redes Sismológicas de China ubicó el epicentro a las 10:33 de la noche, hora local, en el condado de Baqing, perteneciente a la ciudad de Nagqu, precisando que la zona circundante está escasamente poblada.
Por su parte, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) determinó la localización del epicentro a 183 kilómetros al este-noreste de Nagqu, con una profundidad de 18 kilómetros. El organismo registró además seis réplicas con magnitudes entre 5,2 y 4,3.
Respuesta de emergencia y evaluación de daños
Ante el impacto sobre la infraestructura física y la pérdida de vidas humanas, la Administración Sismológica de China activó el Nivel II de respuesta nacional de emergencia para desastres sísmicos. Esta medida de protección civil constituye el segundo escalón más alto dentro de una escala de cuatro niveles de gravedad.
Este sismo representa el movimiento telúrico de mayor impacto registrado en la zona recientemente, superando los efectos del terremoto de magnitud 7,1 ocurrido el 23 de enero de 2024 en la región de Xinjiang, evento en el cual no se contabilizaron víctimas ni daños de gran calibre.
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