La Fiscalía Federal para el Distrito Sur de Nueva York ratificó este jueves los nuevos cargos formulados por conspiración para cometer torturas y narcoterrorismo contra el depuesto líder venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, al afirmar que las prácticas represivas atribuidas a su régimen infligieron un daño "generacional" a Venezuela y afectaron gravemente a ciudadanos estadounidenses.
A las afueras de la sede judicial neoyorquina, el fiscal principal James M. McDonald ofreció declaraciones a los medios donde denunció que la pareja recurrió al asesinato, el uso de descargas eléctricas, la asfixia y abusos sistemáticos con el objetivo deliberado de "silenciar a la oposición política" durante más de dos décadas.
La comparecencia del Ministerio Público estadounidense se produjo tras la decisión del juez de la causa de denegar la solicitud de arresto domiciliario interpuesta por la defensa técnica de Flores.
Durante el desarrollo de las actuaciones judiciales, un pequeño grupo de manifestantes se apostó frente al tribunal federal para exigir la liberación de la exprimera dama, coreando consignas como "Cilia aguanta, el pueblo se levanta".
Acusación formal y colaboración con redes de narcotráfico
El documento acusatorio, cuyo secreto fue levantado este jueves, sostiene adicionalmente que Maduro y Flores sostuvieron alianzas estratégicas con cárteles del narcotráfico y agrupaciones armadas para introducir volúmenes masivos de sustancias ilícitas en territorio estadounidense.
Al respecto, la representación fiscal ratificó el compromiso de los organismos de justicia internacionales de procesar la trama criminal "sin importar el tiempo transcurrido".
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