El blindaje corporativo del sector financiero paraguayo sufrió un duro revés tras el traslado judicial de Miguel Vázquez, CEO de Ueno Bank y propietario de medios de comunicación, quien fue enviado a prisión al ser vinculado formalmente a un presunto desfalco bancario.
El procedimiento judicial se convirtió en el escenario de una fuerte confrontación ciudadana. Decenas de exempleados y afectados directos interceptaron el paso del directivo para abuchearlo y gritarle consignas de rechazo en plena vía pública.
En medio de un clima de máxima tensión, los manifestantes lo encararon cara a cara y le lanzaron insultos directos, reclamándole por la grave crisis económica que atraviesa la institución y que dejó a la deriva las cuentas de la plantilla laboral.
Colapso corporativo y repercusión en medios
La caída de la entidad ha generado ondas expansivas en el mercado económico local, fracturando la confianza de los usuarios y dejando a flote la vulnerabilidad de los esquemas corporativos que manejaba el empresario, quien también mantenía inversiones en conglomerados comunicacionales (VMedia).
Las indagaciones lideradas por el Ministerio Público continúan abiertas para delimitar las responsabilidades penales del resto de la directiva implicada en el supuesto fraude, mientras la presión social en las calles evidencia el descontento generalizado ante el colapso del banco.
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