El devastador terremoto registrado la mañana de este lunes 10 de agosto de 2026 en el municipio de San José del Palmar (Chocó), acompañado por una seguidilla de réplicas en la región, pone bajo el reflector la intensa actividad tectónica del territorio colombiano.
Para la comunidad científica, este escenario no resulta inesperado. Tras el histórico doblete sísmico registrado en Venezuela semanas atrás, el profesor de Geología de la Universidad Nacional y miembro de la Asociación Colombiana de Geólogos y Geofísicos del Petróleo (ACGGP), Germán Prieto, lanzó una advertencia clara sobre la vulnerabilidad telúrica de Colombia.
En declaraciones recogidas por el portal Minuto60, el pasado 25 de junio de 2026, el académico enfatizó que la dinámica de las placas bajo el país es constante y de elevado cuidado:
"La actividad sísmica del planeta es constante... Yo creo que incluso Colombia es sísmicamente más activa que Venezuela. En promedio hay muchos más terremotos", sostuvo Prieto al analizar la red de fallas que atraviesa el suelo colombiano.
Las fallas activas y el enjambre de réplicas
El experto explicó que Colombia se encuentra atravesada por complejos sistemas de fallas con capacidad de liberar energía de manera imprevista.
Entre los puntos de mayor vigilancia geológica citó la franja del Pacífico y la Cordillera Occidental —zona donde hoy se ubicó el epicentro de 7.4—, así como la falla del norte de la Sierra Nevada de Santa Marta y el Piedemonte Llanero.
Asimismo, respecto a la ola de réplicas que actualmente se registran en el Chocó y el occidente del país, el docente recordó que, tras un choque de gran magnitud, las rocas y fallas entran en un proceso de reajuste natural.
La liberación de energía remanente y reacomodo de la corteza puede extenderse por días o semanas.
Aunque la intensidad suele disminuir con el tiempo, la vigilancia debe mantenerse activa en las zonas epicentrales.
El "efecto gelatina" en las grandes ciudades
Durante su intervención, Prieto también detalló por qué sismos lejanos logran sacudir con fuerza a capitales como Bogotá.
Al referirse a las cuencas sedimentarias blandas sobre las que se asientan varias metrópolis, comparó el suelo con un "plato con gelatina", donde las ondas se amplifican y provocan que los edificios de gran altura se balanceen como un péndulo invertido.
Ante la emergencia que se vive hoy en el departamento del Chocó y el Eje Cafetero, los análisis de la Universidad Nacional ratifican la necesidad de no bajar la guardia y mantener encendidas las alertas del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo.
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