El Mundial de fútbol de 2026, que se jugará en Estados Unidos, México y Canadá, estará fuertemente influenciado por el aumento de las temperaturas globales.
La ONU advierte que el calor extremo será un elemento clave del torneo, con impacto directo en el desarrollo de los partidos y en la seguridad de jugadores y aficionados.
El organismo internacional señala que el cambio climático ya está modificando la forma en que se viven los grandes eventos deportivos, y el fútbol no será la excepción. Las condiciones climáticas podrían obligar a cambios en la dinámica habitual de los encuentros.
Impacto del calor en el desarrollo del torneo
De acuerdo con las proyecciones, una parte importante de los partidos se disputará bajo condiciones de riesgo térmico, lo que podría alterar el ritmo de juego y las estrategias de los equipos. El calor afectará tanto el rendimiento físico como la organización de los encuentros, así lo mencionó el secretario ejecutivo de Cambio Climático de la ONU, Simon Stiel:
“Todos estamos viendo un partido, pero se interrumpe porque hace mucho calor para los jugadores, para los aficionados para todos”.
La ONU atribuye este escenario al calentamiento global provocado por el uso de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo y el gas. Según el organismo, el planeta ha experimentado un aumento sostenido de temperatura durante más de un siglo.
“La próxima vez que vean una pausa de hidratación o que un partido se ralentiza por el calor recuerden la razón: el carbón, el petróleo y el gas están calentando nuestro planeta. Y recuerden, la salud del deporte y del mundo depende de las decisiones que tomemos ahora”.
El mensaje central es que el fenómeno no es aislado, sino parte de una tendencia global que ya está afectando distintos sectores, incluido el deporte profesional.
Riesgos para jugadores y aficionados
El informe también destaca que el calor extremo no solo afectará a los futbolistas, sino también a los espectadores. En muchos casos, los aficionados estarán expuestos durante horas a altas temperaturas sin protección médica directa.
Las ciudades ubicadas en el sur de Estados Unidos y algunas zonas de México figuran entre las más expuestas al calor extremo. Sin embargo, incluso sedes tradicionalmente más frescas podrían registrar temperaturas inusualmente altas durante el torneo.
La combinación de humedad, radiación solar y calor ambiental aumenta el nivel de riesgo para el desarrollo de los partidos y la seguridad del público.
La ONU reconoce que el fútbol ya comienza a adaptarse con medidas como pausas de hidratación y ajustes en la intensidad del juego. Sin embargo, advierte que estas acciones no son suficientes si no se reducen las emisiones contaminantes a nivel global.
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