El Gobierno de Panamá declaró el estado de emergencia nacional en todo el territorio para enfrentar los impactos del fenómeno climático El Niño, una decisión que enciende las alarmas en el comercio marítimo internacional ante los ajustes obligatorios en la operatividad del canal interoceánico.
De acuerdo con un comunicado oficial emitido tras la reunión del Consejo de Gabinete, la medida busca activar acciones de mitigación inmediata y salvaguardar la capacidad operativa de las instituciones públicas, reportó EFE.
Las proyecciones del Instituto de Meteorología e Hidrología de Panamá (IMHPA) anticipan un período de sequía prolongado y déficit de precipitaciones que se extenderá entre octubre de 2026 y marzo de 2027, con altas temperaturas que podrían prolongarse hasta mayo.
La principal preocupación de las autoridades radica en el "estrés hídrico" que ya registran 11 cuencas hidrográficas del país, lo cual afecta los niveles de lagos y embalses fundamentales como Bayano.
Esta escasez condiciona directamente la disponibilidad de agua dulce indispensable para el funcionamiento de las esclusas del Canal de Panamá, obligando a las autoridades de la vía marítima a recortar el tránsito diario a 32 buques —frente al promedio habitual de 36— y a mantener restricciones de calado.
Además de las implicaciones comerciales para el transporte marítimo mundial, el Ejecutivo panameño alertó sobre los riesgos para la generación hidroeléctrica y la estabilidad del sistema energético nacional.
La ministra de Gobierno, Dinoska Montalvo, explicó que el decreto busca responder tanto a la escasez de lluvia en las rutas de navegación como a las inundaciones registradas en provincias como Bocas del Toro y Colón, donde más de 15.000 personas han resultado afectadas.
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